Catequesis


Queridos peregrinos:

Aunque no puedo estar en la plaza en estos momentos quiero de algún modo estar presente con algunas palabras. No sin antes pedir al Espiritu Santo, escriba El por mi.
Se que han venido movidos por la Fe en nuestra Santa Madre, a poner bajo la Cruz de Jesús muchas intenciones… dolores, tristezas, y mas… quiero decirles que oro por todos, pidan mucho con fe y confianza en Jesús, y nuestra Madre tan piadosa presentara ante El, todos sus pedidos, confien! es asi! tenemos un Dios muy bueno!… pero, nunca exijan a Dios su necesidad, antes bien pidan como hizo Jesucristo en el Huerto, El al final de su pedido agregó: “pero que no se haga mi voluntad sino la Tuya”, estas son las palabras que es necesario tener siempre presentes en nuestras oraciones y en nuestra vida. La Voluntad de Dios. A veces, por no decir siempre, no comprendemos el por qué de las cosas, por qué aparentemente Dios no nos escucha y esto es porque no pedimos con humildad o no sabemos cómo pedir lo que necesitamos… o pedimos algo y El nos da otra cosa y esto es porque lo pedido no era lo que El consideraba necesario para nosotros y nuestra santificacion, si Dios no da la salud a un enfermo no es porque El no escucho que pediamos la salud, sino porque Dios en su Misericordia y sabiduria infinita considero que no debia darla (quizas nunca, quizas ahora), solo Dios sabe por qué, pero lo amamos y aceptamos Su Voluntad… Hay que entender que Dios es SABIO y JUSTO en la forma de derramar sus Gracias y bendiciones. Dios quiere que nos santifiquemos y conoce el modo en que debe probarnos, sabe lo que necesitamos para ese fin y si somos dociles a Su Voluntad creceremos en virtud. Como dice nuestra Madre: hay que aceptar la Voluntad de Dios aunque parezca injusta. Pedirle al Señor formar con El una sola Voluntad, un solo corazón, solo asi, seremos completamente felices y santos, por que? porque no desearemos nada fuera del mismo Dios, en El hallaremos todos los consuelos, todas las alegrias… decirle: “Jesús, si Vos lo queres, entonces yo lo quiero!”, vivir constantemente en la presencia de Dios, no ofenderlo sino agradarlo en todo…. que mas dicha que vivir en Dios? que el Santo Espiritu habite en nuestra alma?…
Y parte de vivir en la presencia de Dios es no olvidarse de El nunca, todo es menos que ofenderlo, hay tenerlo presente en todo momento, en todo lo que hagamos, pensemos, sintamos, digamos y decidamos durante el dia, no hablando demas y cosas vacias, solo lo justo, que no haya criticas, deseos y pensamientos que ensucien el alma y entristezcan a Jesús, para esto pidamos al Espiritu Santo, solos no somos capaces de nada!… y al irnos a dormir consagrarle el sueño, que en cada latido lo adoremos, nuestro Angel velará nuestro descanso… Pidamos al Espiritu Santo al levantarnos, que nos de sus Dones, que nos infunda la Gracia santificante en el alma para servir a Dios como El es digno, pues es nuestra miseria tan grande, que nada de lo que hagamos por nosotros mismos alcanzaria ni en millones de años para servir a tan Magnifico Dios como El merece, solo con Su Gracia y Su mismo Amor… pero no nos aflijamos, todo parece tan dificil!! pero no lo es! tenemos a una Madre Santa tan Maravillosa!! no nos olvidemos de Maria! Ella es la Maestra de Virtudes por excelencia y la dispensadora de las Gracias de Dios! entonces pidamos a Maria que nos haga santos!
Siendo que tenemos tan Buen Dios en el Cielo, que esperamos para darnos del todo a El?… Nada mas vale la pena. Vivir y morir abrazados a la Cruz de Cristo por Amor a El, el Amor de los amores, debe ser nuestro mayor deseo.
Dios los bendiga, oren por mi y yo orare por ustedes!

Marcia

getsemani

NUESTRA MADRE EN SUS APARICIONES ALREDEDOR DEL MUNDO SIEMPRE HA INSISTIDO EN HACER PENITENCIA Y AYUNO. A CONTINUACION UN TEXTO CON ENSEÑANZAS DE LOS SANTOS PARA AQUELLOS QUE QUIEREN ESCLARECER UN POCO ESTE TEMA.

La enseñanza de Jesús

* Jesucristo nos enseñó una Verdades perennemente actuales: el camino de Cristo es un camino de Cruz; un camino que lleva a sufrir con Él, a corredimir con Él y a resucitar con Él.

El Evangelio nos transmite estas palabras de Jesús:

o El que quiera salvar su vida, la perderá; y el que la perdiere por mí, la encontrará (Mt. XVI, 25).

o …porque si el grano de trigo que cae en la tierra no muere queda solo; pero si muere, produce mucho fruto(Io. XII, 24).

o Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espaciosa la senda que lleva a la perdición, y son muchos los que por ella entran. ¡Qué estrecha es la puerta y qué angosta la senda que lleva a la vida, y qué pocos los que dan con ella! (Matth. VII, 13-14).

* Jesús aceptó libremente la mayor mortificación, la muerte en la Cruz,porque sabía que era su camino para redimir a todos los hombres y cumplir la voluntad de Dios Padre.

Por esa razón le dijo a Simón Pedro, elegido por Cabeza de la Iglesia, cuando intentaba alejarle de los sufrimientos de su Pasión: apártate de mí, Satanás, que me escandalizas, porque no gustas de las cosas de Dios, sino de las cosas de los hombres (Matth. XVI, 23).

* Y Jesús nos enseñó que el Camino de la Cruz es también nuestro camino para cumplir la voluntad de Dios.

— si alguno quiere seguirme, que se niegue a sí mismo, tome su cruz de cada día y me siga (Luc. X, 23).

* Esto explica que la señal del cristiano sea la Santa Cruz.

Las enseñanzas de los Apóstoles

* Los Apóstoles nos recordaron la necesidad de tomar la cruz de Cristo, con su vida—que acabó en el martirio— y su doctrina.

* San Pedro:

— …gozaos al participar de la Pasión de Cristo, para que también exultéis gozosos en la revelación de su gloria (I Petr. IV, 3).

* San Pablo:

— Estoy clavado en la Cruz juntamente con Cristo. Y yo vivo, o más bien, no soy yo quien vive, sino que Cristo vive en mí(Gal. II, 19-20).

— Traemos siempre en nuestro cuerpo por todas partes la mortificación de Jesús, a fin de que la vida de Jesús se manifieste también en nuestros cuerpos (II Cor. IV, 10).

— Si vivís según la carne, moriréis; si con el espíritu mortificáis las obras de la carne, viviréis (Rom. VIII, 13).

— Al presente me gozo de lo que padezco por vosotros, y estoy cumpliendo en mi carne lo que resta que padecer a Cristo, a favor de su Cuerpo, que es la Iglesia (Col. I, 24).

— Los judíos piden señales, y los griegos buscan la sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos y necedad para los gentiles (I Cor. I, 22-23).

— Hay muchos que andan, ya os lo decía con frecuencia, y ahora lo digo llorando, como enemigos de la cruz de Cristo: cuyo fin es la perdición, cuyo Dios es el vientre, y la confusión será la gloria de los que gustan de las cosas terrenas (Philip. III, 18-19)

Las enseñanzas de la Iglesia

* La Iglesia ha enseñado siempre la necesidad de vivir la mortificación cristiana.

* La obra de la Redención continúa en la Iglesia, que centra su vida entera en el Santo Sacrificio de la Misa.

* El Concilio Vaticano II enseñó:“

“En los varios géneros de vida y ocupaciones, es una sola la santidad que se cultiva por todos los que obran movidos por el Espíritu de Dios y que, obedeciendo a voz del Padre y adorando a Dios Padre en espíritu y en verdad, siguen a Cristo pobre, humilde y cargado con la cruz, para merecer participar de su gloria”

(Constitución dogmatica Lumen Gentium n. 41).

Las enseñanzas de los santos

* Los santos de ayer y de hoy han enseñado siempre la necesidad de la mortificación para unirse a Cristo.

* Los santos sabían que los pecados de los hombres oprimieron a Humanidad Santísima de Jesucristo, y quisieron expiar por sus propios pecados y por los pecados de los de los demás, uniéndose a su Cruz, por amor, libremente, mediante la mortificación.

La mortificación cristiana puede ser de muchos tipos.

* San Agustín:

“Esa cruz que el Señor nos invita a llevar, para seguirle más deprisa ¿qué significa sino la mortificación?” Epist. 243, 11

* San Gregorio Magno:

“Pasó el tiempo de las persecuciones, pero también nuestra paz tiene un martirio propio: no doblamos ya nuestro cuello bajo el hierro, pero con la espada del espíritu nosotros mismos matamos los deseos carnales de nuestra alma”.

* Santa Brígida:

“Has de saber, hija mía, que mis caudales y tesoros están cercados de espinas, basta determinarse a soportar las primeras punzadas, para que todo se trueque en dulzuras.”

* San Francisco de Borja:

“Para poder sufrir más, Cristo no abrió enseguida su costado. Lo abrió después de morir, para revelar el amor de su corazón, para enseñarnos que el amor no se hace espiritualmente presente antes de la muerte del hombre viejo que vive en nosotros según la carne.”


* Santa Teresa de Jesús:

“El amor de Dios se adquiere resolviéndonos a trabajar y a sufrir por Él”.

* San Juan de la Cruz:

“El amor no consiste en grandes cosas, sino en tener grande desnudez y padecer por el Amado”

El Señor se le apareció con la cruz a cuestas y le dijo: “Juan, pídeme lo que quieras”, El Santo respondió: ” Padecer, Señor, y ser por Vos despreciado”.

* San Francisco de Sales:

“El corazón lleno de amor ama los mandamientos, y cuanto más difíciles son, los encuentra más dulces y agradables, porque complacen más el Amado y le dan más honor.”

“Hay que dejar que rodeen nuestro cerebro las espinas de las dificultades, y dejar traspasar nuestro corazón por la lanza de la contradicción; beber la hiel y tragar el vinagre, ya que eso es lo que Dios quiere”.

“Besad de corazón frecuentemente las cruces que Nuestro Señor mismo pone sobre vuestros hombros; no miréis si son de madera preciosa o perfumada; ellas son más cruz cuanto sean de una madera más vil, abyecta y maloliente”.

* San Luis María Griñón de Monfort:

“En efecto, toda la perfección cristiana consiste:

1. En querer ser santo: “El que quiera venirse conmigo”.

2. En abnegarse: “que reniegue de sí mismo”.

3. En padecer: “que cargue con su cruz”.

4. En obrar: “y me siga” (Amigos de la Cruz)

* Santa Micaela del Santísimo Sacramento:

“Los santos no nacieron santos; llegaron a la santidad después de una larga continuidad de vencimientos propio.”

* Santa Gema Galgani:

“Jesús, Dueño mío… Cuando mi cabeza se acerque a la tuya, hazme sentir el dolor de las espinas que te punzaron. Cuando mi pecho se recline sobre el tuyo, haz que yo sienta la lanzada que te traspasó”.

* San Josemaría Escrivá:

“Si no eres mortificado nunca serás alma de oración”. Camino n. 172.

“Esa palabra acertada, el chiste que no salió de tu boca; la sonrisa amable para quien te molesta; aquel silencio ante la acusación injusta; tu bondadosa conversación con los cargantes y los inoportunos; el pasar por alto cada día, a las personas que conviven contigo, un detalle y otro fastidiosos e impertinentes… Esto, con perseverancia, sí que es sólida mortificación interior”.Camino, n. 173.

“Busca mortificaciones que no mortifiquen a los demás”. Camino, n. 179.

Incomprensiones: la Cruz, “escándalo para los gentiles”

* Desde el siglo I han ido surgiendo ideologías que no comprenden el sentido novedoso de la mortificación cristiana:

o El paganismo. Los cristianos actuales sufren la misma incomprensión que los primeros cristianos, que vivían en un mundo pagano y decadente, donde se daba, igual que ahora, un gran naturalismo libertino. No comprendían el mensaje nuevo y liberador del cristianismo, que ayuda a superar las tendencias del hombre viejo.

o El materialismo marxista del siglo XIX o el ideario consumista del pasado XX.

o Y otras viejas teorías del siglo XVIII y XIX, como el positivismo cientifista.

o Aunque estas doctrinas estén trasnochadas o superadas, siguen vigentes algunos de sus tópicos, asumidos acríticamente por muchos.

Desde los primeros siglos del cristianismo los cristianos han sufrido, de un modo u otro la burla intolerante ante la mortificación cristiana.

— Se conservan inscripciones denigratorias del mundo romano, como el dibujo de un burro crucificado para insultar a los cristianos.

— Esa tradición intolerante y esa falta de respeto ante las creencias religiosas de los demás se perpetúa hoy en algunos medios de comunicación.

El fin de la penitencia no es el sufrimiento, sino el amor y la unión con Cristo.

La mortificación y la penitencia“interior” y “exterior”.

* Los santos han vivido la mortificación que llamaremos interior —sufrir con paciencia y humildad, por amor a Jesús (que también los sufrió), desprecios y humillaciones— y la mortificación que denominamos exterior (ayunos y prácticas de mortificación corporal), recordando siempre que esta mortificación exterior sin la mortificación interior es falsa.

* La mortificación interior reviste miles de formas: millones de cristianos viven abrazados a la Cruz de Cristo, aceptando y amando, en la normalidad de su vida corriente, la Cruz que Dios ha depositado sobre sus hombros:

o padres que ven con dolor como sus hijos son presa de la droga;

o mujeres que cuidan por amor, durante años, a sus hijos imposibilitados o a padres ancianos con enfermedades degenerativas;

o personas que sufren trastornos mentales o físicos muy dolorosos;

o personas que padecen la injusticia o la pobreza, en sus mil formas; que sufren los estragos de la guerra, o del terrorismo, o la desaparición de seres queridos…

La mortificación interior, según los santos

* La mortificación y penitencia más genuina del cristiano es la interior.

* Es el “martirio a alfilerazos” del que hablaba santa Teresa de Liseux: vencimiento en pequeñas cosas de cada día, sufridas por amor a Dios.

* Los santos sitúan la mortificación interior, aceptada o buscada por amor a Cristo, muy por encima de la mortificación corporal exterior (ayunos, uso de cilicios, disciplinas, etc.).

o San Francisco de Sales

“El grado mas perfecto de humildad es complacerse en los menosprecios y humillaciones. Vale mas delante de Dios un menosprecio sufrido pacientemente por su amor, que mil ayunos y mil disciplinas.”

* San Josemaría: ¿qué es penitencia?

“Pídele al Señor que te ayude a fastidiarte por amor suyo; a poner en todo, con naturalidad, el aroma purificador de la mortificación; a gastarte en su servicio sin espectáculo, silenciosamente, como se consume la lamparilla que parpadea junto al Tabernáculo.

Y por si no se te ocurre ahora cómo responder concretamente a los requerimientos divinos que golpean en tu corazón, óyeme bien.

Penitencia es el cumplimiento exacto del horario que te has fijado, aunque el cuerpo se resista o la mente pretenda evadirse con ensueños quiméricos.

Penitencia es levantarse a la hora.

Y también, no dejar para más tarde, sin un motivo justificado, esa tarea que te resulta más difícil o costosa.

La penitencia está en saber compaginar tus obligaciones con Dios, con los demás y contigo mismo, exigiéndote de modo que logres encontrar al tiempo que cada cosa necesita.

Eres penitente cuando te sujetas amorosamente a tu plan de oración, a pesar de que estés rendido, desganado o frío.

Penitencia es tratar siempre con la máxima caridad a los otros, empezando por los tuyos.

Es atender con la mayor delicadeza a los que sufren, a los enfermos, a los que padecen.

Es contestar con paciencia a los cargantes e inoportunos.

Es interrumpir o modificar nuestros programas, cuando las circunstancias –los intereses buenos y justos de los demás, sobre todo– así lo requieran.

La penitencia consiste en soportar con buen humor las mil pequeñas contrariedades de la jornada;

en no abandonar la ocupación, aunque de momento se te haya pasado la ilusión con que la comenzaste;

en comer con agradecimiento lo que nos sirven, sin importunar con caprichos.

Penitencia, para los padres y, en general, para los que tienen una misión de gobierno o educativa, es corregir cuando hay que hacerlo, de acuerdo con la naturaleza del error y con las condiciones del que necesita esa ayuda, por encima de subjetivismos necios y sentimentales.

El espíritu de penitencia lleva a no apegarse desordenadamente a ese boceto monumental de los proyectos futuros, en el que ya hemos previsto cuáles serán nuestros trazos y pinceladas maestras. ¡Qué alegría damos a Dios cuando sabemos renunciar a nuestros garabatos y brochazos de maestrillo, y permitimos que sea El quien añada los rasgos y colores que más le plazcan! (Amigos de Dios).

Las prácticas de la mortificación exterior, de la penitencia corporal.

* Estas prácticas, tan arraigadas en las tradiciones del pueblo cristiano, buscan la unión con Cristo.

* Cuando son auténticas y siguen las normas de prudencia de la Iglesia no son, en modo alguno, un esfuerzo estoico o masoquista, o un soberbio dominio de sí mismo.

* Los fines de la penitencia corporal exterior son los mismos que los del Calvario y de la Misa: Cristo padeció por nosotros, dándonos ejemplo para que sigamos sus pisadas (I Petr. II, 21).

* Algunas practicas de mortificación y penitencia corporal, “exteriores”: penitentes procesionales, peregrinos, uso del cilicio y de las disciplinas, ayuno, etc.

o El pueblo cristiano vive en la actualidad muchas prácticas de mortificación exterior y de muy diversas maneras:

o Salir en procesión penitente durante la Semana Santa.

Es la más popular. Millares de fieles cristianos viven esta mortificación, que consiste en acompañar durante horas, con el rostro cubierto, descalzos, etc., al Señor en los días de su Pasión.

Esta práctica de penitencia -muy enraizada en el sentir popular- se vive con características propias en países como Italia, España, muchas naciones de América y en Filipinas.

En muchos pueblos de Italia, América y España se escenifica la Pasión de cristo en Semana Santa, con el deseo de asociarse a los dolores del Redentor.

*IR EN PEREGRINACION*

Millones de personas han encontrado a Dios por esta vía: caminando, soportando el frío, el polvo, el viento y las incomodidades del viaje.

Así lo han hecho, desde hace muchos siglos —y en la actualidad, con renovado ímpetu— los verdaderos peregrinos del Camino de Santiago, en Galicia.

*AYUNAR*

La Iglesia enseña que se debe ayunar en determinadas circunstancias (Viernes de Cuaresma, Miércoles de Ceniza, Viernes Santo); pero hay muchos cristianos que ayunan en otras ocasiones -por ejemplo, todos los viernes- por amor a Cristo; o se privan de pequeños gustos (tabaco, distracciones, etc.)

Miles de personas observan dietas estrictas, que ayunan para adelgazar o conseguir una buena forma física: pero ése no es el fin del ayuno cristiano.

¿Qué se entiende por ayuno y abstinencia?

Por ayuno se entiende el hecho de consumir sólo una comida al día, sin que quede prohibido el tomar algún alimento en la mañana y por la noche. (La Santa Virgen en sus apariciones pide ayuno miercoles y viernes de 24 hs a pan y agua y en pequeñas cantidades.)

Por abstinencia se entiende el hecho de privarse de comer carne.

Esto también supone que la comida debe ser austera, sin buscar la exquisitez de la calidad o de la cantidad.

¿Quiénes están llamados al ayuno y a la abstinencia?

La Iglesia establece el ayuno para los que hayan cumplido la mayoría de edad y hasta los 59 años. La abstinencia de carne es para los que tienen 14 años en adelante.

A diferencia de la oración, el ayuno no es un fin en sí , sino tan solo un medio. El valor de las privaciones corporales depende de esa penitencia interior, de la cual son la expresión y que sólo Dios conoce.

La práctica del ayuno se encuentra en la mayoría de las religiones de la antigûedad. Se enlaza con la idea general de sacrificio, por la cual el hombre atestigua que reconoce la soberanía de Dios. Todo lo que posee viene de Él. Y debe darle gracias por ello. Se privará con este fin del fruto de su trabajo y llevará al altar las primicias de sus cosechas, o bien inmolará el cordero más hermoso de su rebaño.

Pero de todos los bienes que Dios le ha colmado, el más preciado es el de su propia vida. Es evidente que el hombre no ha de aniquilarla, pero absteniéndose de los alimentos confiesa que Dios es el único dueño de su vida y que él vuelve a ponerla entre sus manos.

El hombre pecador manifiesta sensiblemente el arrepentimiento de sus culpas.

¿Comer y beber? No se tienen ganas de hacerlo cuando se está con pena. Del mismo modo cuando nos percatamos de que nuestros pecados son negativas de amor, debemos estar sinceramente afligidos de haber respondido tan mal a la bondad del Padre que nos habla.

No parece que ningún ayuno fuera instituido por los Apóstoles. Sin embargo, vemos que recurrieron a él en graves circunstancias, como para volverse más dóciles a la acción del Espíritu Santo.

Molestarse por los demás sin que éstos se den cuenta. No estar del todo bien para que ellos estén un poco mejor. Pero eso en el secreto. Que sólo Dios lo sepa. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

¿Cuál es el fundamento de todo esto? Una frase de Nuestro Señor nos iluminará: «Mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en Mí no lleve fruto, lo cortará; y todo el que de fruto, lo podará para que de más fruto.»

La mortificación puede aparecer a una mirada superficial como una medida relativa, como un esfuerzo inútil; pero en realidad contribuye al mejoramiento de nuestra vida espiritual.

Extracto del libro “En lo Secreto” de Chevrot

Dormir en el suelo, uso de el cilicio y de las disciplinas, etc.

Estas prácticas forman parte de una tradición de siglos dentro de la la Iglesia. Muchos sacerdotes, religiosos y laicos las viven en la actualidad.

* Los santos han recordado siempre a los cristianos que las usan que deben vivirse con humildad y siempre moderadas en la dirección espiritual.

San Ignacio de Loyola las denominaba “penitencias externas” en sus famosos Ejercicios, nº 87.

Se viven con diversas formulaciones según los diversos carismas de la Iglesia. Estos objetos de mortificación suelen estar a la venta en monasterios.

* De todos modos, no es lo mismo mortificarse, obviamente, por corredimir por Cristo, que por hacer deporte. Desde hace siglos hay cristianos que duermen sobre superficies duras para unirse con la cruz de Cristo. Esto es mortificación, pero no lo es el simple dormir en el suelo, porque para muchos montañeros del mundo constituye un verdadero gozo dormir en el suelo en el monte.

*CILICIO*

Su uso tiene origen bíblico: «cubrirse de cilicio y de ceniza».
Se llama así porque la materia provenía especialmente de Cilicia: un vestido de piel de cabra o de camello que, al contacto con la piel, era un instrumento de penitencia. Parece que fue santa Catalina de Siena la que difundió y comenzó a usar el cilicio en la versión actual, cuyo uso no produce grandes molestias y es llevadero, como confirma la experiencia de siglos, por todo tipo de personas. Un ejemplo entre muchos es el del Canciller de Inglaterra, santo Tomás Moro.

Se pueden contemplar los cilicios que usaron los santos en diversas ciudades del mundo. Por ejemplo, en Ávila (España) se exponen en un museo los instrumentos de mortificación de Santa Teresa de Jesús.

* Afirma el estudioso Louis Gougaud: “Una mirada a las vidas de los santos modernos lleva a afirmar que no estamos en manera alguna ante una mortificación perimée ”(desfasada, superada).

* Mons. Hervás: Manual de dirigentes para cursillistas (Cursillos de Cristiandad)

Tampoco puede omitirse que, mientras sacerdotes y dirigentes seglares dan un Cursillo, están respaldados por las oraciones y sacrificios de una retaguardia orante.

El Seminario Diocesano, las comunidades religiosas, todos los cursillistas con sus familias están haciendo el más importante de los apostolados: el de la oración. Rosarios, viacrucis, días sin fumar ni beber vino, no tomar postre en las comidas, horas de cilicio, ayunos y disciplinas, ratos de silencio en el taller, de trabajo, son garantías de éxito sobrenatural y apostólico para quienes dirigen el Cursillo.

Os podría contar casos verdaderamente edificantes. Niños que se privan del postre, largos viajes a pie…<<

Robert Morlino, obispo norteamericano, escribe acerca de la visión que da acerca del cilicio y las disciplinas el Código da Vinci Fuente: The Catholic Herald Online.

“las insinuaciones de éste libro acerca de los miembros del Opus Dei implicaría en conspiraciones asesinas, etc; es completamente sin ningún mérito. Lo que más me molestó es que el autor se fija de una forma injusta en el uso de ciertos miembros del Opus Dei la penitencia corporal en referencia al flagelo (o disciplinas) (un azote pequeño de cuerdas con que alguién pueda golpearse la espalda para semejar el dolor del sufrimiento de Cristo).

El otro instrumento de penitencia corporal del libro es el “cilice” (cilicio) que también puede ser llamado la “catena” que en latin significa cadena, que se pone alrededor del estómago o la pierna, para que provoque malestia, de nuevo otra forma de recordarnos y compartir el sufrimiento de Cristo. El uso del flagelo no se creó con la idea de sacar sangre ni tampoco el uso de la cadena (o cilicio).

El uso de estas penitencias como las describe el libro de Brown insinuarían un cierto masoquismo estructurado en la espiritualidad del Opus Dei lo cual es indignante. De hecho el uso del flagelo y la cadena no son únicos del Opus Dei. Tienen una tradición extensa en la práctica de la Iglesia y del Opus Dei como muchas otros movimientos o comunidades religiosas que simplemente los adoptaron.

Cuando yo fue novicio Jesuita (1964-1965) nos pidieron que discutierámos el uso del flagelo y la cadena con el Director de los novicios o en forma individual. El no siempre daba permiso para su uso- en la mayoria de los casos sí dio permiso – pero siempre revisando su uso y considerando sus alternativas con cada novicio para que la dinámica de la penitencia se mantuviera de acuerdo a lo establecido y que no hubiera abuso o malentendidos.

Después de los dos años de noviciado yo personalmente usé las disciplinas y el cilicio con alguna frecuencia. La mayoria lo haciamos en esos días”

*DISCIPLINAS*

Los autores espirituales las llaman “disciplinas de devoción”. Como toda mortificación corporal, busca unir el alma con Cristo y dominar la sensualidad, etc.

San Francisco de Sales las recomendó a los laicos como devoción privada en su libro Introducción a la vida devota: “La disciplina encierra eficacia maravillosa para despertar el deseo de la devoción cuando se toma moderadamente”.

San Luis María Grignion de Montfort, escribe en sus Prácticas de perfección cristiana

“Tened mucho cuidado para no admitir en vuestra compañía a estos hombres delicados y sensuales, que se duelen de la menor molestia, que gritan y se quejan por el menor dolor, que jamás han conocido la cadenilla, el cilicio y la disciplina, ni otro instrumento alguno de penitencia, y que unen a sus devociones -aquellas que están de moda- una sensualidad y una inmortificación sumamente encubiertas y refinadas. “

San Marcelino Champagnat. Testimonio de Antonio Thermoz

“Las faltas de gula eran las que menos perdonaba. Consideraba a su cuerpo como a su mayor enemigo, y no dejaba de mortificarlo y de hacerlo sufrir mediante la disciplina y el cilicio.

Toda su vida usó de tales instrumentos de penitencia. (Idem, p. 70, 290-291) “

San Antonio María Claret (Biografía)

Todos los días en la mesa leíamos la vida del Santo;

” y además, con aprobación del Director, tres días a la semana: lunes, miércoles y viernes, tomaba disciplina, y el martes, jueves y sábado me ponía el cilicio. Con estas prácticas de devoción me volvía a enfervorizar, sin aflojar en el estudio, al que me aplicaba cuanto podía, dirigiéndolo siempre con la más pura y recta intención que podía.

El plan de vida que seguía era el siguiente. Todos los años hacia los santos ejercicios espirituales por diez días, cuya práctica he seguido siempre desde que empecé en el Seminario. Cada ocho días me reconciliaba.

Ayunaba los viernes y sábados, y tres días a la semana tomaba disciplina, esto es, el lunes, miércoles y viernes, y otros tres días que eran el martes, el jueves y el sábado me ponía el cilicio.”

Juan Pablo II escribe sobre San Serafín de Montegranaro:

“A las continuas penitencias libremente elegidas, entre las cuales figuraba el uso del cilicio y de la disciplina, unía la práctica diaria de sacrificios y renuncias, mientras que como limosnero recorría senderos polvorientos y soleados, compartiendo las incomodidades de muchos de sus contemporáneos.

Solía frecuentar los estratos menos ricos y más marginados de la población para percibir incluso sus necesidades ocultas, para aliviar sus penas físicas y espirituales. Mostraba la misma disponibilidad hacia cuantos llamaban a la puerta del convento.

Fue gran pacificador de las familias, formulando sabiamente, según las circunstancias, fuertes admoniciones, gestos de solidaridad amorosa y palabras de alentador consuelo.”

El Cura de Ars, siguiendo la tradición de la Iglesia, le recomendaba a un sacerdote que se quejaba de que los feligreses de su pueblo no se acercaban a Dios:

“¿Ha predicado usted? ¿Ha orado? ¿Ha ayunado? ¿Ha tomado disciplinas? ¿Ha dormido sobre duro? Mientras usted no se decida a esto, no tiene derecho a quejarse”.

santa_rosa

Durante su visita a Fulda, Alemania, realizada en Noviembre de 1980, Su Santidad Juan Pablo II concedió una entrevista a los periodistas de la Revista “Stimme des Glaubens”. En el curso de la misma fue interrogado, entre otras cosas, de la siguiente manera:
Periodista: “Santo Padre, ¿cuál es su opinión sobre la COMUNIÓN EN LA MANO?
Juan Pablo II: “Hay una carta Apostólica sobre la existencia de un permiso especial válido para ésto. PERO YO LE DIGO A USTED QUE NO ESTOY A FAVOR DE ESTA PRÁCTICA, NI TAMPOCO LA RECOMIENDO.
El permiso fue otorgado debido a la insistencia de algunos Obispos diocesanos”.

Esta nota trata de contestar más o menos brevemente algunas de las objeciones que se escuchan por la calle – y en algunas Parroquias – al hablar de la COMUNIÓN EN LA MANO, viniendo de personas que no están bien informadas. Habrá quienes a su poca información han añadido opiniones personales poco objetivas, interesadas, que encubren – más o menos inconscientemente – cierta soberbia. Estos y los que radicalmente aceptan por bueno todo lo que hace la mayoría… probablemente no comprendan nada.

Se objeta frecuentemente:

1.- “Jesús dio en el Cenáculo la Comunión en la mano a los Apóstoles”Eso no lo dice el Evangelio. Es sólo una suposición. Las únicas manos que aparecen como protagonistas en el relato evangélico son las “santas y venerables” de Jesús. Pero aún cuando así fuere, lo que no carece de lógica, los Apóstoles estaban siendo ordenados Sacerdotes, o mejor, Obispos, del Nuevo Rito del Nuevo Testamento. Ellos podían; los simples fieles no pueden, pues no tienen el Sacerdocio ministerial ni han recibido ningún grado del Sacramento del Orden. Y como dice Santo Tomás: “A ningún otro, sino al Sacerdote, le es lícito tocarlo”.

2.- “Lo ha aprobado la Iglesia”Eso es media verdad. Para empezar, debemos recordar que la mayoría de los Obispos del mundo estaba en contra de esta práctica. Consultados por orden del Santo Padre acerca de tres cuestiones, estas son las respuestas:
“a.- ¿Se ha de acoger el deseo de que, además del modo tradicional, se permita también el rito de recibir la Sagrada Comunión en la mano?
Respuestas: Placet (Sí) 567 votos, Non placet (No) 1.233 votos
b.- ¿Place que se hagan experimentos de este nuevo rito en pequeñas comunidades, con el consentimiento del Ordinario del lugar?
Respuestas: Placet (Sí) 751 votos, Non placet (No) 1.215 votos
c.- ¿Piensa que los fieles, después de una preparación catequética bien ordenada, han de recibir de buen grado este rito?
Respuestas: Placet (Sí) 835 votos, Non placet (No) 1.185 votos
Por las respuestas dadas se ve que la mayor parte de los Obispos estiman que no se debe cambiar la disciplina vigente; más aún, que el cambio sería dañoso, tanto para el sentimiento como para el culto espiritual de los mismos Obispos y de muchos fieles.”
(Estos datos son TEXTUALES DE LA INSTRUCCIÓN “MEMORIALE DOMINI” del 29 de Mayo de 1969.)
Además, la aprobación eclesiástica se concede sólo a las Conferencias Episcopales que lo solicitan; y, aún así, cada Obispo en su Diócesis tiene Autoridad para aprobar o no este rito. Hay, por tanto, países y Diócesis en las que el rito de Comulgar en la mano está prohibido. Argentina es uno de estos.

3.- “No es más santa la lengua que la mano”Efectivamente, la Santidad no depende de la Anatomía; no está en los miembros del cuerpo sino en el recto uso que hagamos de ellos según la Voluntad de Dios. Nuestros cuerpos no nos pertenecen; son Templos de Dios: “Glorificad a Dios con vuestro cuerpo” (I Cor. 6,13-20), nos dice S. Pablo. Tenemos distintos miembros y sentidos, con distintas funciones. Las manos son los elementos de posesión que más nos relacionan con el medio. De ahí que en múltiples expresiones nos refiramos a ellas: “manos a la obra” “échale una mano”, “daos la mano”, “llegar a las manos”, “todo pasa por sus manos”… Las manos parecen estar al final del camino de los sentidos. A muchos de los que visitan una exposición les gusta ver y… tocar. El tacto encierra un sentido de cierto dominio sobre lo tocado; por eso no está bien tocar lo que a uno no le pertenece, tocarlo todo. El deportista que con su esfuerzo ha logrado vencer en una prueba puede acariciar con sus manos, satisfecho el trofeo que se ha merecido. En la Comunión Cristo viene a nosotros, pero… “no somos dignos”, recitamos antes de Comulgar. No recibimos un trofeo humano, material. No es que yo merezca la Eucaristía, como podría pensar aquel fariseo cumplidor que oraba de pie en el Templo. La Sagrada Eucaristía es un Regalo del Padre que sobrepasa infinitamente mis merecimientos, y que yo debo recibir con humildad y acción de gracias. No es Algo que yo deba estrechar en mis manos pecadoras, sino en mi pecho, en mi corazón contrito, amoroso, confiado. Sto. Tomás, incrédulo y desconfiado, quería ver y tocar las llagas de Cristo resucitado, pero fue reprendido por Jesús. Además está la cuestión de la dignidad; al sacerdote se le ungen las manos; son manos sagradas. El mismo es algo sagrado, segregado de la comunidad para el servicio divino (Heb. 5,1). Las manos del fiel son profanas, mundanas… Seamos humildes: cada uno desde su puesto, procuremos dar la mayor gloria a Dios.

4.- “No es una práctica nueva”Pero sí superada y desechada por la Iglesia, que guiada por el Espíritu Santo camina hacia su perfección. La Comunión en la mano es hoy un anacronismo; con un agravante: cuando se utilizaba esta práctica no se comprendía con tanta profundidad el Misterio Eucarístico.

5.- “Para los antiguos Cristianos, Comulgar en la mano no significaba menos respeto que comulgar en la boca”La comparación no es válida, pues los Cristianos a que se refieren sólo conocían el primer modo. Sin embargo los Santos Padres pedían a los fieles que se acercaran a comulgar “con temor y temblor” (Cfr. S. Juan Crisóstomo, S. Jerónimo, S. Agustín…). Y se respira en ellos un clima de respeto y un sentimiento de indignidad, que están pidiendo a gritos la llegada del rito de la Comunión en la boca.

6.- “En la mano es un gesto más natural” Puede parecerlo. Pero en la Sagrada Eucarística no hay nada natural. Todo es sobrenatural. No es pan y vino lo que tomamos. Es el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

7.- “Es más higiénico Comulgar en la mano” Este temor de algunos nos recuerda el de los Apóstoles cuando en la barca agitada por el temporal, despiertan asustados a Cristo, que parece dormido. Él les dice: “¿Por qué teméis, hombres de poca Fe?” (Mt 8,26). Debíamos pensar: ¿Acaso el Cuerpo de Cristo, cuyo manto curó a la hemorroísa, va a ser causa de enfermedades?. Realmente es un argumento que denota poca Fe. San Hipólito decía: “Cada fiel procure tomar la Eucaristía… pues si es fiel en tomarla, aunque se le dé veneno mortal, no tendrá el veneno poder sobre él” ¿Que el Sacerdote mete a veces los dedos en la boca del comulgante? Puede ser; pero hay una solución: que ni el ministro ni el fiel tengan prisa en el acto más grande de nuestra Religión. Y una vez más lo decimos: No es cuestión de higiene sino de dignidad.

8.- “En caso de aglomeración de fieles, cualquiera puede dar la Comunión, para que la Ceremonia no se alargue”Es una tentación. Recordemos de nuevo que Cristo no entregó su Cuerpo a las multitudes del Monte de las Bienaventuranzas. Allí ofreció sólo un símbolo eucarístico, y les alimentó con el Pan de su Palabra. Pero su Cuerpo y su Sangre los reservó para un lugar callado, tranquilo, sin prisas, en la intimidad, con el pequeño grupo de Apóstoles escogidos (sólo Judas tenía prisa por consumar su traición).
Pero si a pesar de todo se desea celebrar la Eucaristía en medio de la muchedumbre, hay que organizar bien la Ceremonia o suspenderla. Se debe conseguir un grupo de sacerdotes proporcional al de fieles. Deben ofrecerse a la multitud, con tiempo suficiente, los servicios del Sacramento de la Penitencia. Hay que preparar dignamente el lugar, y organizar con todo detalle el momento solemne de la Comunión para que se cumpla escrupulosamente toda la Liturgia.

9.- “La Ceremonia es más rápida si se Comulga en la mano”Esto no es cierto. La Liturgia, cuando se autoriza la Comunión en la mano, contiene los siguientes requisitos:
1.- El comulgante hace un acto de Adoración.
2.- El Sacerdote observa si la mano del comulgante está limpia.
3.- El comulgante extiende la mano izquierda sobre la derecha.
4.- El Sacerdote muestra la Sagrada Forma diciendo: “El Cuerpo de Cristo”, y espera a que el comulgante responda: “Amén”.
5.- El Sacerdote deposita la Sagrada Forma en la mano del que comulga.
6.- El fiel toma el Santísimo con su mano derecha y lo lleva a la boca.
7.- Consume la Eucaristía delante del Sacerdote.
8.- Tanto el Sacerdote como el fiel han de comprobar que no quedan Partículas Sagradas en la mano.
Pero no es cuestión de rapidez sino de dignidad. A Dios no se le escatima el tiempo

¿COMUNIÓN EN LA MANO Ó EN LA BOCA?

Esta es la decisión que debe tomar el fiel cuando se acerca a recibir la Sagrada Eucaristía. ¿Cuál forma es la mejor? y sobre todo, cual es la que agrada a Jesús. Generalmente se está mal informado en este tema, y es importante tener en claro cual es la legislación vigente dentro de nuestra Iglesia para saber discernir correctamente entre la verdad y los malintencionados que lamentablemente hoy abundan.

Uno de los mejores libros para recomendar sobre este tema es el denominado “COMUNION EN LA MANO” (año 1997) –utilizaremos la abreviatura CM– cuyo autor es Mons. Juan Rodolfo Laise, Obispo de San Luis, QUE PROHIBIÓ LA COMUNIÓN EN LA MANO EN TODA SU DIÓCESIS DE SAN LUIS, ARGENTINA, quién comenta con respecto a esta forma de comulgar: «Conociendo la historia de este rito REINTRODUCIDO CLANDESTI- NAMENTE, DIFUNDIDO EN BASE A EQUÍVOCOS Y CONFIRMADO POR MEDIO DE DESOBEDIENCIAS INQUEBRANTABLES… imponiendo a lo largo de veintisiete años un uso al que el Papa no quería autorizar por considerarlo peligroso para el bien de la Iglesia, hasta que lograron finalmente que se extendiera por casi todo el mundo.» (CM, p.133). Y «el mismo Pablo VI ha tenido que LAMENTAR PÚBLICAMENTE “ciertas formas de actuación en diferentes partes de la Iglesia, que son motivo de no poca preocupación y dolor”. Y prosigue el Papa: “Nos referimos sobre todo a esa mentalidad según la cual muchos reciben con disgusto cuanto proceda de la autoridad eclesiástica, o sea lo que está preceptuado por la ley. Razón por la cual sucede que en materia litúrgica hasta las mismas Conferencias Episcopales alguna vez proceden por su cuenta más de lo justo. Ocurre también que se hacen experimentos arbitrarios y se introducen ritos que repugnan abiertamente a las normas de la Iglesia” (Discurso al Consilium ad exequendam Constitutionem de Sacra Liturgia, 14 de octubre de 1968, A.A.S., 1968, p.735).» (CM, p.119).
Y sin respetar la legislación universal de la Iglesia de comulgar en la boca, el Papa Pablo VI denuncia –en su Instrucción Memoriale Domini (abreviatura MD)– la introducción de la comunión en la mano sin autorización: «Y aún más, en algunas comunidades y lugares se ha practicado este rito, a pesar de no haberse pedido antes la Aprobación de la Sede Apostólica…» (MD, 1274 –numeración del Enchiridion Vaticanum, tomo 3-) (CM, pp.17 y 19).«la introducción de este uso ha sido ILEGAL y ABUSIVA» (CM, p.55) «En realidad el fin de MD no fue instrumentar la adopción de la comunión en la mano sino mantener su prohibición» (CM, p.136). Sin embargo, primitivamente, en los primeros tiempos de la Iglesia se comulgaba en la mano que es «un evidente anacronismo: los antiguos no conocían otro modo de comulgar» (CM, p.69) «pero la comunión en la boca es el modo que hubieran deseado tener». (CM, p.68). «Sin embargo, las prescripciones de la Iglesia y los documentos de los Padres manifiestan con abundancia la máxima reverencia y la suma prudencia tenidas para con la Sagrada Eucaristía. Porque “nadie… come aquella carne a no ser que previamente la haya adorado”, y al sumirla cada uno es amonestado: “…recíbela cuidando que nada de ella se pierda”: “Porque es el Cuerpo de Cristo”». (MD, 1275) (CM, p.19).

¿Porqué la Iglesia cambió y prefirió la actual forma tradicional
de comulgar en la boca?

«El cambio del uso primitivo y sus razones

1276 …Andando el tiempo, después de que la verdad del misterio eucarístico, su eficacia y la presencia de Cristo en el mismo fueron escrutadas más profundamente, por urgirlo ya el sentido de la reverencia hacia este Santísimo Sacramento, ya el sentido de la humildad con la que es preciso que éste sea recibido, se introdujo la costumbre de que el ministro pusiese por sí mismo la partícula de pan consagrado en la lengua de los que recibían la comunión.
[Hace referencia Mons. Laise al historiador Jungmanns]: «Esta costumbre de entregar la Eucaristía en la mano traía consigo el peligro de abusos… Con todo, más que el temor a los abusos, influyó, sin duda, la creciente reverencia al sacramento a que se diese más tarde la sagrada forma directamente en la boca. Aunque existen noticias de épocas anteriores, testimonios ciertos de la abolición -la comunión en la mano- se dan sólo en el siglo IX…» (CM, p.58)

Motivos para conservar la comunión en la boca

1277 Este modo de distribuir la santa Comunión, considerado el estado actual de la Iglesia en su conjunto, DEBE SER CONSERVADO, no solamente porque se apoya en un uso transmitido por una tradición de muchos siglos, sino, principalmente, porque significa la reverencia de los fieles cristianos hacia la Eucaristía. Ahora bien, este uso no quita nada a la dignidad de la persona de los que se acercan a tan gran Sacramento y es propio de la preparación que se requiere para recibir el Cuerpo del Señor del modo más fructuoso posible…
1278 Por lo demás, con esta manera de obrar, que ya debe considerarse tradicional, se asegura más eficazmente que la Sagrada Comunión sea distribuida con la reverencia, el decoro y la dignidad que le son debidas DE MODO QUE SE APARTE TODO PELIGRO DE PROFANAR LAS ESPECIES EUCARÍSTICAS, en las que “de modo singular está presente todo y entero Cristo, Dios y hombre, de manera substancial y permanente”; y finalmente, para que se guarde con diligencia el cuidado que la Iglesia ha recomendado siempre acerca de los fragmentos mismo del pan consagrado: “Pues lo que dejas caer, considéralo, como amputado de tus propios miembros.”». (MD 1276-1278) (CM, pp.21, 23).

Entonces el mismo Papa Pablo VI PROHIBE LA COMUNIÓN EN LA MANO EL CUAL LO CONSIDERA UN CAMBIO OFENSIVO, luego de hacer una encuesta a todos los Obispos del mundo, que: «Sobre 2.136 votantes sólo el 26,6% votó a favor…» (CM, p.72) de comulgar en la mano. Veamos el texto:

«…EL PAPA DECIDE NO PERMITIR LA COMUNIÓN EN LA MANO…

Advertencia sobre los peligros que conlleva el cambio

1279 Pues, UN CAMBIO EN UN ASUNTO DE TANTA IMPORTANCIA que se apoya en una antiquísima y venerable tradición, además de lo que toca a la disciplina, puede traer consigo también peligros, que se teme que quizá surjan del nuevo modo de administrar la Sagrada Comunión, a saber: el que se llegue ya a una menor reverencia hacia el augusto Sacramento del Altar, ya a la profanación del mismo Sacramento, ya a la adulteración de la recta doctrina…
1280… Consiguientemente, a partir de las respuestas dadas, es evidente que la inmensa mayoría de los obispos estima que de ninguna manera se debe cambiar la disciplina actual; más aún, si se cambiara, este cambio sería ofensivo, tanto para la sensibilidad como para la espiritualidad de estos mismos obispos y de la mayoría de los fieles.

Decisión definitiva del Papa

1281 Así, pues, teniendo en cuenta las advertencias y los consejos de aquellos a quienes “el Espíritu Santo ha puesto como obispos para regir” la Iglesias, en razón de la gravedad del asunto y la fuerza de los argumentos aducidos, AL SUMO PONTÍFICE NO LE PARECE OPORTUNO MUDAR EL MODO HACE MUCHO TIEMPO RECIBIDO DE ADMINISTRAR A LOS FIELES LA SAGRADA COMUNION -”Esto es, en síntesis, lo que la Instrucción Memoriale Domini quiere comunicar, es decir, EL FIN DEL DOCUMENTO”» (CM, p.75) comenta Mons. Laise la ratificación y vigencia en todo su vigor como ley universal dentro de la Iglesia de comulgar en la boca-.
«Parte dispositiva

En consecuencia, la Sede Apostólica exhorta vehementemente a los obispos, sacerdotes y fieles a que se sometan diligentemente (el término original “studiose” significa aclara Mons. Laise con respecto a la traducción de MD,: con aplicación, con cuidado, con diligencia, con ardor, con gusto, con empeño, con amor.) a la ley ya vigente y otra vez confirmada, atendiendo tanto al juicio aportado por la mayor parte del Episcopado católico, como a la forma que utiliza el rito actual de la sagrada liturgia como finalmente, al bien común de la misma Iglesia.”» (MD 1279-1281), (CM pp.23, 25, 27).
Pero, el daño ya estaba hecho, la comunión en la mano se había difundido, a pesar de los intentos del Papa por evitarlo, por eso, «la Carta enviada por el Consilium en nombre del Papa a todos los obispos junto con la ficha de votación decía: «”En los países y en las regiones donde la nueva práctica de poner la partícula en la mano se ha introducido parece cada vez más difícil, si no directamente imposible, impedirla”. El mismo Pablo VI, en el apunte autógrafo en el que propuso el esquema de MD, dice: “ha de tenerse presente que el uso o el abuso de la distribución de la sagrada comunión [en la mano] está ya ampliamente difundido en algunos países y que los obispos [por ejemplo el Cardenal Suenens, etc.] no cree posible reprimirlo.

También el Cardenal Gut, el Prefecto de la Congregación del Culto Divino que firmó MD, en una entrevista publicada el 20 de julio de 1969, da testimonio de aquellos tiempos difíciles: “Hasta el presente se había permitido a los obispos autorizar experiencias, pero con frecuencia se han franqueado los límites de esta autorización y muchos sacerdotes han simplemente hecho lo que han querido. En ese caso, lo que ha ocurrido algunas veces es que ellos se han impuesto. Estas iniciativas, tomadas sin autorización, con frecuencia no podían ser detenidas porque se habían expandido demasiado lejos. Con su gran bondad y prudencia, el Santo Padre ha con frecuencia cedido, y muchas veces lo ha hecho contra su voluntad.”» (CM, pp.78-79).

Y es así que el Papa concede la posibilidad del INDULTO para las situaciones irregulares, que obviamente no significa cambiar la comunión en la boca por recibirla en la mano:

«Actitud ante las situaciones irregulares

1282 Pero si en alguna parte el uso contrario, es decir, el de poner la Santa Comunión en las manos, hubiera arraigado ya, la misma Sede Apostólica, con el fin de ayudar a las Conferencias Episcopales a cumplir su oficio pastoral, con frecuencia más difícil que nunca por la situación actual, confía a estas mismas conferencias la carga y el oficio de sopesar las circunstancias peculiares, si las hay, con la condición, sin embargo, tanto de prevenir todo peligro de que penetren en los espíritus la falta de reverencia o falsas opiniones sobre la Santísima Eucaristía, como también que se quiten con todo cuidado otros inconvenientes
Procedimiento para obtener el indulto

1283 En adelante en estos casos determinados, para ordenar rectamente tal uso, las Conferencias Episcopales, previo un prudente examen, tomarán oportunamente deliberaciones que deberán obtener en votación secreta dos tercios de los votos; deliberaciones que luego han de ser presentadas a la Santa Sede, para su necesaria confirmación, remitiendo aneja una exposición precisa de los motivos que han llevado a hacerlas. La Santa Sede ponderará cuidadosamente cada caso en particular, sin olvidar aquella conjunción que se da entre las varias Iglesias locales entre sí o la de cada una con la Iglesia universal, para promover así el bien común y la común edificación, y para el aumento de la fe y de la piedad, que brota del ejemplo mutuo.”» (CM, pp.27, 29).

¿Por qué el Papa concede el indulto si sabe las consecuencias?

Con el indulto no se busca derogar la comunión en la boca. «No se concede un bien sino algo de suyo MUCHO MÁS IMPERFECTO comunión en la mano que la ley general en vigor comunión en la boca. Esta concesión se debe a la decisión prudencial de TOLERAR un uso peligroso para evitar un mal mayor (la desobediencia generalizada)» (CM, p.126). «Es más, la solución deseada hubiera sido cerrar la puerta a toda concesión pero se la adoptó temiendo “una reacción violenta en algunas zonas y una desobediencia más difundida donde el uso ya esté introducido” » (CM, p.134) A pesar que aquella solución hubiera tenido «el apoyo de la mayoría absoluta, evitaría las consecuencias negativas, temidas a causa del uso de la comunión en la mano y tendría el apoyo de amplia parte del clero y de los fieles» (CM, p.114). Considerando todo esto el indulto fue aceptado pero «cuya concesión fue fruto de la política del “hecho consumado”» (CM, p.137). Y el 2 de octubre de 1968 hubo una reunión de los secretarios de los dicasterios involucrados y la situación, con respecto a la comunión en la mano, es que «el uso está ya introducido y es difícil impedirlo, sin embargo parece preferible regularlo; no toca el dogma sino sólo la disciplina. Los peligros: coexistencia de dos modos de distribuir la comunión, debilitamiento del culto hacia la Eucaristía, peligro de profanaciones, ceder a una imposición venida de abajo.» (CM, p.102).

Conclusión: «la comunión en la mano se introdujo sin autorización. Pablo VI se opuso tenazmente a permitirla pero decidió otorgar un indulto sólo donde el uso estaba ya arraigado y esto con el propósito de “ayudar a las Conferencias Episcopales a cumplir su oficio pastoral, con frecuencia más difícil que nunca a causa de la situación actual”» (CM, p.118).

Con respecto a la introducción de la comunión en nuestro país por parte la Conferencia Episcopal Argentina, es de comentar su documento Fundamentos presentados en la Asamblea Plenaria de abril de 1996 en San Miguel, AICADOC 373, Suplemento del Boletín Informativo AICA n 2068 del 7 de agosto de 1996, p. 241 y también el denominado “El Pan Vivo”; esta es la reflexión final de Mons. Laise refutando las razones sin razón de aquellos responsables de la introducción de este rito en nuestro país: «Si la introducción de la comunión en la mano es “sin duda un signo de crecimiento de la vida eclesial” -”El Pan Vivo”, p.5-, si “es motivo de alegría retomar esta genuina tradición” Ibid. p.16 o si “no se puede afirmar o priorizar que un modo sea mejor que otro” Ibid. p.18 no se entiende por qué en 1968 a Pablo VI “no le ha parecido oportuno mudar el modo hace mucho tiempo recibido de dar la comunión” y exhortó vehementemente a someterse a esta disposición; y mucho menos se entiende porqué en 1996 Juan Pablo II mantiene como norma dichas disposiciones. Si las afirmaciones de “El Pan Vivo” y los Fundamentos son ciertos, entonces Pablo VI se equivocó gravemente al no “redescubrir” las riquezas de ese rito. Es más, la prohibición estricta del s. X, que se mantuvo casi un milenio, fue un error pues pretendió erradicar para siempre algo valioso que recién ahora podemos “redescubrir”, y esto sólo gracias a un indulto.

La respuesta es que la nueva praxis no ha sido querida por la Santa Sede, ni es parte de la reforma litúrgica posconciliar sino sólo ha sido permitida por la tenaz insistencia de algunas Conferencias Episcopales (sobre todo de países protestantes); y esto sólo después de una introducción totalmente abusiva, a la cual no fue posible resistir, a pesar de la quejas y prohibiciones de Roma.» (CM, p.135).

¿Se pudo haber utilizado la mentira
para introducir la comunión en la mano en Argentina?

«Pero en “El Pan Vivo” la confusión llega a su punto culminante: “A fines de 1968, la Santa Sede hizo una consulta a los obispos de mundo acerca del tema de la comunión en la mano. Más de un tercio veía la posibilidad con buenos ojos. En 1969 la Instrucción Memoriale Domini estableció que, donde lo creyeran conveniente las Conferencias Episcopales, por más de dos tercios de votos de sus Obispos, se podía dejar a los fieles la libertad de recibir la comunión en la mano” (p.16). Decir que “más de un tercio veía la posibilidad con buenos ojos”, cuando MD dice “a partir de las respuestas dadas, es evidente que la inmensa mayoría de los obispos estima que de ninguna manera se debe cambiar la disciplina actual”, ES DESVIRTUAR la realidad histórica y el pensamiento de Pablo VI; pero afirmar que “la Instrucción Memoriale Domini estableció que, donde lo creyeran conveniente las Conferencias Episcopales, por más de dos tercios de votos de sus Obispos, se podía dejar a los fieles la libertad de recibir la comunión en la mano”, ES FALTAR A LA VERDAD; lo que la MD estableció es que la ley que determinaba que la comunión debía darse solamente en la boca del fiel continuaba vigente y sin cambios. Concedió, es cierto, un indulto, pero no “donde lo creyeran conveniente la Conferencias Episcopales” sino donde el uso “hubiera arraigado ya”, poniendo serias condiciones. (MD 1282-1283).» (CM, pp.7374), o sea, además pidieron el indulto para nuestro país, donde la comunión en la mano NO HABÍA ARRAIGADO, y así lograron introducirla con estos “manejos”, faltando a la verdad y fuera de la legislación vigente. A ésto hay que agregarle otra mentira más pues hay varios malos eclesiásticos que dicen que comulgar de rodillas y en la boca está prohibido, cuando S.S. Juan Pablo II legisló al respecto en la Instrucción Inaestimabile Donum, punto 11, “Por lo que se refiere al modo de acercarse a la comunión, ésta puede recibirse por los fieles, BIEN SEA DE RODILLAS, BIEN DE PIE…”
PARA TENER EN CUENTA

«”Se asegura más eficazmente que la Sagrada Comunión sea distribuida con… la dignidad», etc. Aquí también hay que recordar las palabras del [MD 1273]: “mucho le importa que la Eucaristía sea celebrada… del modo más digno posible”; este modo más digno posible es, según lo que se dice aquí, la comunión en la boca.
“para que se guarde con diligencia…”. Notemos que la MD presenta aquí el tan citado texto de San Cirilo sólo para ilustrar el extremo cuidado que tenía la Iglesia primitiva aún con los más pequeños fragmentos del pan consagrado (“…recíbela cuidando que nada de ella se pierda”) y las cita entre otros testimonios que “manifiestan con abundancia la máxima reverencia y la suma prudencia tenidas para con la Sagrada Eucaristía”. Esto es más evidente aún en las palabras que siguen en el texto de San Cirilo: “Porque dime: si alguno te diese unas limaduras de oro ¿no las guardarías con toda diligencia procurando no perder nada de ellas? ¿No procurarás, pues, con mucha más diligencia que no se te caiga ninguna migaja de lo que es más precioso que el oro y las piedras preciosas?”). Más aún, la instrucción lo cita afirmando claramente que este cuidado deseado por San Cirilo, se ve mucho más eficazmente garantizado por la comunión en la boca, pues ésta “asegura más eficazmente que la Sagrada Comunión sea distribuida con la reverencia, el decoro y la dignidad que le son debidas de modo QUE SE APARTE TODO PELIGRO DE PROFANAR LAS ESPECIES EUCARÍSTICAS… y para que se guarde con diligencia el cuidado que la Iglesia ha recomendado siempre acerca de los fragmentos mismos del pan consagrado”.

AL DECIR “TODO PELIGRO DE PROFANAR” SE REFIERE TAMBIÉN A LOS SACRILEGIOS MATERIALES QUE SE PRODUCIRÍAN CON LA CAÍDA DE LAS FORMAS O DE LOS FRAGMENTOS. Los testimonios antiguos en este sentido son múltiples. Tertuliano, por ejemplo, dice: “cuidamos escrupulosamente que algo del cáliz o del pan pueda caer a tierra” (De corona, 3 PL 2, 99); San Hipólito recomienda “cada uno esté atento… que ningún fragmento caiga y se pierda, porque es el Cuerpo de Cristo que debe ser comido por los fieles y no despreciado” (Trad. Ap. 32.); San Efrén: “comed este pan y no piséis sus migas… una partícula de sus migas puede santificar a miles de miles y es suficiente para dar vida a todos los que la comen” (Serm. in hebd. s., 4, 4); y Orígenes: “Con qué precaución y veneración, cuando recibís el Cuerpo del Señor lo conserváis, de manera que no caiga nada o se pierda algo del don consagrado. Os consideraríais justamente culpables si cayese algo en tierra por negligencia vuestra” (In Exod. Hom., hom. XIII, 3, Migne, PG 12, 391.); el mismo Pablo VI comenta así este último texto: «”Consta que los fieles creían y con razón, QUE PECABAN, como recuerda Orígenes, si, habiendo recibido el cuerpo del Señor, y conservándolo con todo cuidado y veneración, algún fragmento caía por negligencia” (Mysterium Fidei, 32).

Alguno podría, con todo, preguntarse qué debe entenderse aquí por “fragmentos”; ante dudas planteadas en este sentido, la Congregación para la Doctrina de la Fe ha respondido con claridad: “Después de la sagrada comunión, no sólo las hostias que quedan y las partículas de hostia que se han desprendido de ellas y que conservan el aspecto exterior del pan deben ser conservadas o consumidas respetuosamente, a causa del respeto debido a la presencia eucarística de Cristo, sino que también para los otros fragmentos de hostia se debe observar lo prescrito sobre la purificación de la patena y el cáliz en la Normas Generales del Misal Romano…” (Declaración De Particulis et fragmentis hostiarum reverenter conservandis vel sumendis, 2 de mayo de 1972).» (CM, pp.66-68).

«LA COMUNION EN LA MANO NO NOS ACERCA A LAS FUENTES DE LA IGLESIA PRIMITIVA SINO AL PROTESTANTISMO Y A MUCHAS DESVIACIONES DOCTRINALES ACTUALES» (CM, p.128) Veamos un ejemplo “Debe tenerse en cuenta además que el uso de la comunión en la mano NO SÓLO HA SIDO ABANDONADO, SINO QUE FUE PROHIBIDO EXPRESAMENTE (“No se debe entregar la Eucaristía en manos de ningún laico, hombre o mujer, sino solamente en la boca”, Sínodo de Ruán (878); testimonios similares se hallan en Reginon de Prüm. De eccless. disciplinis, I 199, VII, y el Ordo Romanus (s. X-XI).). “Este modo de distribuir la Santa Comunión… debe ser conservado”. (MD 1277)… sobre todo porque este gesto litúrgico “significa la reverencia de los fieles cristianos hacia la Eucaristía. Nótese la fuerza de esta expresión usada después de decir que la Iglesia “atestigua a través del rito mismo la fe y la adoración dirigidas a Cristo” (MD 1273). Este significado de reverencia era tan notorio que reformadores protestantes como Martín Bucero, asesor de la reforma anglicana, se esforzaron en cambiar el uso e introdujeron la comunión en la mano para que sus fieles no pensaran que Cristo estaba presente bajo la forma de pan: “No hay dudas de que el uso de no poner estos sacramentos en la mano de los fieles se debe a dos supersticiones: en primer lugar, el honor falso que pretenden tributar a este sacramento y en segundo lugar, la perversa arrogancia de los sacerdotes que presumen tener mayor santidad que el Pueblo de Cristo, a causa del crisma de la consagración.

Indudablemente el Señor dio sus símbolos sagrados obsérvese como no creen en la presencia real de Cristo en la Eucaristía… llaman a la Hostia consagrada, símbolo a los apóstoles en la mano y nadie que haya leído los escritos de los antiguos puede dudar de que éste era el uso de las iglesias hasta el advenimiento de la tiranía del Anticristo Romano para los protestantes el Anticristo es el Papa.

Y dado que debe detestarse toda superstición del Anticristo Romano y retomarse la simplicidad de Cristo, de los apóstoles y de las antiguas iglesias, quiero que se mande a los pastores y maestros del pueblo que cada uno enseñe que es supersticioso y malicioso pensar que las manos de los que realmente creen en Cristo son menos puras que sus bocas, o que las manos de los ministros son más santas que las manos de los laicos, de tal manera que sería malo, o menos correcto -como en otro tiempo creía erradamente el pueblo sencillo- que los laicos recibieran esos sacramentos en la mano. Por lo tanto, quisiera que sean eliminadas las manifestaciones de esta creencia perversa es decir: que los ministros puedan tocar los sacramentos pero no permitan a los laicos hacerlo, poniendo en cambio los sacramentos en su boca -esto no solamente es extraño a lo que fue instituido por el Señor sino también ofensivo a la razón humana-. (justamente afirma lo contrario de Pablo VI, donde dice con respecto a la comunión en la mano que: “ESTE CAMBIO SERÍA OFENSIVO” (MD 1280)).

De este modo las buenas gentes serán fácilmente conducidas a recibir los símbolos sagrados en la mano, se mantendrá la uniformidad y se tomarán precauciones contra toda forma de profanación de los sacramentos.

Y si bien por un tiempo puede hacerse una concesión a aquellos cuya fe es débil dándoles la libertad de recibir los sacramentos en la boca cuando lo deseen, si son cuidadosamente instruidos pronto se pondrán en consonancia con el resto de la Iglesia y tomarán el Sacramento en la mano”: citado por D. Harrison, The First and Second PrayerBooks of Edward VI. London, 1968, p.392. Cf. E.C. Whitaker, Martin Bucer and the book of Common Prayer, London, 1974.”» (CM, pp.61 y 62).

Mons. Laise en su diócesis de San Luis, decidió no acogerse al indulto, por lo tanto, en su territorio diocesano ESTA PROHIBIDO COMULGAR EN LA MANO, pues «la Carta pastoral por la cual se concede el indulto no se da la facultad de aplicarlo a la Conferencia Episcopal para todo su territorio sino a cada obispo para su diócesis. Además, si éste no lo hace, queda vigente la ley universal que prohibe la comunión en la mano. Por lo tanto, cuando en una diócesis no se adopta el indulto, no es el obispo quien prohibe la comunión, sino el Papa.”». (CM, pp.97-98).

EJEMPLOS DE TERRIBLES PROFANACIONES
A CAUSA DE LA COMUNIÓN EN LA MANO

Extractamos a continuación unos testimonios publicados por el Padre Enrico Zoffoli en su libro: «La Comunión en la mano, El verdadero pensamiento de la Iglesia según la verdadera historia del nuevo rito». Allí analiza a la luz de los hechos acaecidos en Italia después de la aprobación de esta forma de comulgar, mostrando los dolorosos errores en los que se cae con esta práctica, que a pesar de ser opcional, intenta imponerse, según su punto de vista, a todos por la presión ejercida a través de ciertos sacerdotes y movimientos, especialmente el Camino Neocatecumenal.
Las profanaciones de la Eucaristía llevada a los hogares durante las persecusiones en España, pasada la tempestad, sugirieron a la Jerarquía prescribir a los fieles que consumieran el Santísimo en seguida de haberlo recibido: quien osare violar la norma, sería considerado como sacrílego. Esta es una de las razones principales por las cuales la costumbre de la Comunión en la mano fue desapareciendo en todas partes hasta la abolición definitiva. Y es lo que deben reconocer hasta los más celosos sostenedores de la nueva práctica litúrgica, con la advertencia de Paulo VI en la Instrucción Memoriale Domini, gran importancia por ser la norma actualmente vigente en esta tema; ,: “… con esta forma de actuar –se refiere a dar la Comunión en la boca se evita con mayor eficacia el peligro de la profanación de las especies eucarísticas…”. Por desgracia las mejores intenciones del Papa y el firme propósito de impedir un retorno al pasado no valieron de nada. Las Conferencias Episcopales del Norte de Europa fueron las primeras en pedir y obtener ese funesto retorno, obligando a la Iglesia a repetir las humillantes experiencias de los primeros tiempos. Todo fue precedido por graves abusos, a su vez introducidos por la lenta y tenaz infiltración de la teología y práctica (la Comunión en la mano es una práctica protestante). Es demasiado fácil comprobar que todo, paso a paso, se ha desarrollado en la dirección de una crisis del dogma, en una disminución de la devoción eucarística. No sabemos si la “crisis de la Eucaristía” ha llegado a la fase más aguda; pero no puede negarse que el haber concedido la Comunión en la mano, de hecho responde a una mira preestablecida por los enemigos declarados de la Fe. En 1970 el periódico francés Vers Demain, revelaba el plan masónico, informando que al final era preciso dar el “Pan” en la mano a los comulgantes para llegar a extinguir la Fe, o sea, inducir a los creyentes a pensar que la Eucaristía no es sino un símbolo de la cena y, en definitiva, un símbolo de la común fraternidad mundial.

Pero hay algo igualmente grave a consecuencia de la concesión de Pablo VI. “Se espera toda suerte de abusos”, escribía en ese entonces el Arzobispo A. Bugnini. Desde muchas partes del mundo objetaron los Obispos: “Habría grave peligro de profanaciones”: Los del Continente africano podían informar que “ciertos hechiceros tienen empeño en poseer cosas sagradas”; por lo cual la Comunión en la mano habría favorecido sus manejos supersticiosos. Y precisamente desde el otoño de 1969 los sacrilegios comenzaron:

“En un restaurante, un joven desmenuzó una Hostia con una tijera, para comprobar si sangraba, y desilusionado la arrojó al retrete. El hecho es relatado por el mismo dueño del comercio, de religión protestante y sucedió en Noviembre de 1969, Toggenburg, S. Gallo.”.

“En un Hospital de Alemania del sur, se encontraron, en un baño, tres Hostias, casi en descomposición, robo de un muchacho asignado a la cocina, que las había tomado con la mano. Se hallaron el 22 de diciembre de 1969″.

“En un lavadero público, se encontró una Hostia consagrada en los pantalones de un chico. El mismo niño declaró que la tomó al comulgar en la mano, sucedió el 10 de enero de 1970″. Testimonio dicho por el dueño de la lavandería.

“Cierto grupo de jóvenes estudiantes, tenían un floreciente comercio de venta de Hostias consagradas, que se procuraban fácilmente, desde la introducción de la Comunión en la mano. Las Hostias fueron reunidas y clavadas en la pared, como mariposas de colección, estado en el que se hallaron alrededor de (doscientas)!”. Testimonio: el Deán de la Iglesia.

“Una señora que asistía diariamente a dos Misas, observó a un hombre que asistía también en las dos iglesias a la Santa Misa que ella frecuentaba y comulgaba en la mano, por lo tanto ¡dos veces al día! La señora informó de esto al Vicario General, a quien conocía muy bien. El hombre fue observado por varios días por la policía. Se descubrió su dirección. Un día fue detenido a la salida de su casa. Se le quitó el paquete que llevaba. Contenía un estuche con hostias! Cuando se le preguntó la razón, dio el nombre del destinatario que le garantizaba (cincuenta) francos por cada Hostia!”. Testimonio del un Padre Dominico.

“Como sacerdote, fui obligado a distribuir la Comunión en la mano y ahí observé que de las hostias, hechas de pan común, cayeron a tierra fragmentos del tamaño de una uña del meñique y, que naturalmente, fueron llevados a la calle por los zapatos sucios de los comulgantes… Durante la distribución de la Sagrada Comunión a los muchachos, un alumno arrojó de las manos de otro el Cuerpo del Señor y el sacerdote que distribuía la comunión la pisó encima, hasta que logré rescatar la Hostia Santa de debajo de los zapatos de este señor”. “Durante otra suplencia, cayó a tierra un fragmento considerable de la Hostia Consagrada y se la buscó inútilmente entre las baldosas del piso. Ciertamente se lo habrá llevado el agua, al limpiar el piso”. Testimonio: el Párroco consejero espiritual.

“Me encontraba al lado derecho del altar de S. José. Delante de mí había un señor, cuyo aspecto era notorio. Por eso le observé bien. Cuando el sacerdote había puesto la Hostia en su mano, se marchó. Yo me di vuelta y vi que levantó la Hostia en alto, mirándola por todas partes; luego mordiscó un pedacito y, de improviso, metió la mano en el bolsillo, sacó algo pienso que sería un portamonedas y puso en él la Hostia. También mi hijo, estudiante de medicina en Tubingen, observó el hecho”.

“El 11 de Enero de 1971, pasó frente a mí una señora, después de comulgar en la mano, se sacudió las mismas una con la otra como se hace para dejar caer migas al comer, las personas que venían detrás pisaron esas “migas”. No puedo resignarme al pensamiento de que Dios tenga que estar en el piso de su casa, pisoteado por tanta gente descuidada; pues como lo enseña la Iglesia, en cada fragmento, aún en los más pequeños, se halla Cristo presente, como hombre y como Dios”.

“Un párroco, abrumado por los horrores de la comunión en la mano, cuenta como máxima prueba de el peligro de esta práctica, que un niño habiendo recibido la Hostia Santa la llevó a su casa y… ¡se la dio de comer a su perro!”.


QUERIDOS HERMANOS… ESTO QUE HAN LEIDO RESUME DE ALGUN MODO EL POR QUÈ MARIA SANTISIMA Y EL SEÑOR JESUS PIDEN QUE SE COMULGUE EN LA BOCA…

Es una disciplina espiritual por la que voluntariamente se renuncia a ciertos alimentos por un tiempo definido con el fin de liberarse de los apegos carnales y poner todo el corazón en Dios.
Los Padres de la Iglesia explican que debe unirse la Oración el Ayuno y la Misericordia.

La Iglesia recomienda el ayuno (cf. Canon 1249) como ayuda al dominio de las pasiones y como reparación de los pecados. El ayuno siempre ha sido y es parte de la ascética católica.

El ayuno No fue rechazado, como dicen algunos, por el Concilio Vaticano II.

La vida de los santos manifiesta el valor del ayuno y la importancia de integrarlo en una vida de caridad. Algunas comunidades religiosas han incluido el ayuno en su regla.

La Virgen Santísima en varias apariciones (La Salette, Lourdes, Fátima, Lanus) nos exhorta a la penitencia, práctica que en la tradición de la Iglesia incluye el ayuno.

Fundamento Bíblico

El ejemplo principal es el de Jesucristo, quién preparó su ministerio público retirándose al desierto para orar y ayunar por cuarenta días (Lucas 4 y Mateo 4). Basado en Su ejemplo podemos entender que Su crítica al ayuno de los fariseos se fundamenta en la falta de sinceridad con que la hacían y no en el ayuno en si mismo. El ayuno auténtico debe siempre estar unido a la conversión, la sinceridad y la conducta moral.

El ayuno es necesario como forma de vida para estar listo y saber descubrir la presencia de Dios. Lucas 2,37: “(Ana) no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios con ayuno y oraciones”

La Biblia nos presenta ejemplos de ayuno en diferentes situaciones:

Intercesión general para lograr auxilio del Señor
- Salmo 109,24 – ayuno hasta debilitarse las rodillas.

En arrepentimiento y para evitar castigo:
- La ciudad de Nínive ayuna colectivamente al escuchar la predicación de Jonás (Jonás 3,4-7)
- Joel 2,12 “volved a mi de todo corazón, con ayuno, con llanto, con lamentos”

En caso de peligro:
- Deuteronomio 10,10 “en cuanto a mi, me estuve en el Monte, como la primera vez, cuarenta días y cuarenta noches, en ayuno. También esta vez me escucho Yahveh y renuncio a destruirte”.
- Saúl ayunó ante la batalla con los filisteos (Cf. I Samuel 28, 20-22)
- Ajab ayunó al escuchar la profecía de desgracia pronunciada por Elías (I Reyes 21, 27)
- Josafat ayunó cuando las naciones le hicieron la guerra (II Crónicas 20, 3-4)
- David ayunó ante la persecución injusta. Ayuna y hace penitencia (Salmo 35,13)
- Ante la amenaza de Nabucodonosor, los Israelitas ofrecen alabanzas, intercesión, penitencia y ayuno. El Señor oyó sus voces y vio su angustia. (Judit 4, 9-15)
- Ester 4,16 Ester dice a Mardoqueo: “vete a reunir a todos los judíos que hay en Susa y ayunad por mi. No comáis ni bebáis durante tres días y tres noches. También yo y mis siervas ayunaremos. Y así, a pesar de la ley, me presentare ante el rey; y si tengo que morir, moriré”.

Ante decisiones y actos importantes:
- Éxodo 34,28 –Moisés está cuarenta días y cuarenta noches, si comer pan, ni beber agua. Y escribió las nuevas tablas de la ley.
- Mientras estaban celebrando el culto del Señor y ayunando, dijo el Espíritu Santo: «Separadme ya a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado.» Entonces, después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y les enviaron. (Hechos 13, 2-3)
- “Designaron presbíteros en cada Iglesia y después de hacer oración con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído”. (Hechos 14,23)

En la batalla contra el demonio
- Mc. 9, 29 “esta clase de demonio solo puede ser expulsado por la oración y el ayuno”

El beneficio del ayuno en la batalla se deduce también de estos pasajes:
- Col 1, 24 “Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia”
- 1 Cor 9, 25 “los atletas se privan de todo y eso por una corona corruptible, nosotros, en cambio, por una incorruptible.”
- Gal 5, 17 “pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu y el espíritu contrarias a la carne, como entre si antagónicos, de forma que no hacéis lo que quisierais”

En caso de duelo:
- “Los hombres de Yabes de Galaad ayunaron por siete días después de enterrar a Saúl y sus hijos”
(I Samuel 31,13)
- David ayunó al conocer la muerte de Saúl y Jonatán (II Samuel 1, 12) y al enterarse que Abner había muerto (II Samuel 3, 35)

Después de un desastre:
- Los israelitas ayunaron cuando fueron derrotados por los benjamitas (Jueces 20, 26)
- El profeta Joel proclama el ayuno público tras una plaga. (Joel 1, 14)
________________________________________
Día de expiación

Era día anual de ayuno para los israelitas. (Levítico 16, 29-30: “ayunareis..porque en ese día se hará expiación por vosotros para purificaros”. Además de ese día, los reyes o profetas podían llamar a un día especial de ayuno.

Después de la destrucción del Templo y del exilio en Babilonia se instituyeron al menos cuatro días de ayuno: el ayuno en el cuarto mes (el día noveno de Tammuz, cuando las murallas de Jerusalén fueron tomadas por los babilonios); el ayuno del quinto mes (cuando el Templo fue incendiado del séptimo al décimo día del mes); el ayuno del séptimo mes (en memoria del asesinato de Guedalías en el año nuevo) Jer 41, 1-2; y el ayuno del décimo mes (el noveno día cuando Jerusalén fue sitiado por los Babilonios (Zac 8,19).

Ayuno personal

Los salmos invitan frecuentemente al ayuno personal en ocasiones de dificultad: salmos 35, 69, 109. Ver también: Daniel 9,3s.; 10,3; Esdras 10,6; Nehemías 1,4.

La práctica del ayuno era frecuente en el judaísmo del primer siglo y aparece en el Nuevo Testamento, especialmente con los discípulos de Juán Bautista (Mc 2,18). Jesús ayunaba (Cf Mt 4) y su advertencia a no manipular esta práctica para atraer atención (Cf Mt 6,17); Lc 18,12) no debe interpretarse como un rechazo. Como los profetas, Jesús enfatizó la contrición y el arrepentimiento como la esencia del ayuno.
________________________________________

EL AYUNO Y EL CORAZÓN
(Madre Adela Galindo, SCTJM)

El mensaje de arrepentimiento y conversión va siempre y primariamente dirigido a nuestros corazones: “Desgarrad vuestros corazones, no vuestros vestidos” nos dice el profeta Joel 2,12-18. Este es el pasaje de las Escrituras que escuchamos en la primera lectura del miércoles de ceniza.

“Como vemos en los profetas, la llamada de Jesús a la conversión y a la penitencia no mira, en primer lugar, a las obras exteriores “el saco y la ceniza”, los ayunos y las mortificaciones, sino a la conversión del corazón, la penitencia interior. Sin ella, las obras de penitencia permanecen estériles y engañosas; por el contrario, la conversión interior impulsa a la expresión de esta actitud por medio de signos visibles, gestos y obras de penitencia” (Catecismo #1430)

La conversión es el cambio de corazón. Si este cambio es auténtico, debe manifestarse en todas las áreas de nuestra vida, ya que el corazón mueve nuestras decisiones, acciones, sentimientos y disposiciones. El corazón es la sede interior de la persona humana. Toda realidad interior debe necesariamente manifestarse en el exterior. Dios reveló su amor por nosotros enviando a su único Hijo en el misterio de la Encarnación. “La Palabra se hizo carne”. Así, debe ser en nuestras vidas: la conversión debe tener una expresión concreta y encarnada en cada área de nuestra vida. La conversión no es solamente decir Señor, Señor.. sino decir que toda mi vida, mi mente, mi corazón, mis talentos, mis dones, mis capacidades; mi cuerpo le pertenece al Señor y es para su gloria. La conversión sincera es cambiar los intereses de mi corazón, ya no es vivir para mi propio placer, pues es contrario al evangelio: “el que quiera seguirme, que se niegue a si mismo”

Somos creados con alma y cuerpo. La necesaria purificación interior para la conversión de nuestros corazones es también necesaria en nuestro cuerpo, sentidos, pensamientos, acciones y hábitos. La penitencia interior, ese rasgar el corazón, también tiene que tener expresiones externas y así llevarnos a un crecimiento de la gracia en todo nuestro ser. Todo debe estar integrado y ordenado por la gracia con nuestra cooperación en la oración y la penitencia.

La Iglesia nos enseña que hay tres expresiones tradicionales de penitencia. Esta son el ayuno, la oración y la limosna. Las tres son mencionadas por Jesús en el Evangelio de San Mateo 6,1-6 y 16-18; precisamente en el Evangelio del miércoles de ceniza. El ayuno, la oración y limosna nos recuerdan que la conversión incluye todos los aspectos de la vida: “expresan conversión con relación a uno mismo, con relación a Dios y con relación a los demás.” (Catecismo #1434)

En esta enseñanza quiero específicamente dedicarme al ayuno, tan necesario para crecer en el dominio propio, en la moderación de nuestros apetitos y en abrirnos cada vez a las realidades espirituales y al alimento eterno.

¿Que es el ayuno?
Es la práctica de limitar el consumo de comida y bebida para imitar los sufrimientos de Cristo durante su pasión y a través de toda su vida terrena. El ayuno nos recuerda que la conversión afecta y debe afectar todas las áreas de nuestra vida.

El ayuno como parte de la tradición judía

Levítico 16,29-30 -El Señor ordena un día de ayuno como expiación y purificación: “ayunareis..porque en ese día se hará expiación por vosotros para purificaros”

Joel 2,12 -como signo de arrepentimiento: “volved a mi de todo corazón, con ayuno, con llanto, con lamentos”

Éxodo 34,28 –como preparación para las manifestaciones Moisés está en el Monte Sinaí cuarenta días y cuarenta noches, si comer pan, ni beber agua, y escribió las nuevas tablas de la ley.

Deuteronomio 10,10 -poder de intercesión (“en cuanto a mi, me estuve en el Monte, como la primera vez, cuarenta días y cuarenta noches, en ayuno. También esta vez me escucho Yahveh y renuncio a destruirte”)

Jonás 3,7 -ante el anuncio de la futura destrucción de Nínive, el pueblo hace ayuno y penitencia.

Salmo 35,13 -ante la persecución injusta- David, ayuna y hace penitencia.

Salmo 109,24 -para lograr el auxilio del Señor -ayuna hasta debilitarse las rodillas.

Judit 4,9-15 -Ante la amenaza de Nabucodonosor, los Israelitas ofrecen alabanzas, intercesión, penitencia y ayuno. El Señor oyó sus voces y vio su angustia.

Para evitar la agresión. Ester 4,16 -Ester dice a Mardoqueo: “vete a reunir a todos los judíos que hay en Susa y ayunad por mi. No comáis ni bebáis durante tres días y tres noches. También yo y mis siervas ayunaremos. Y así, a pesar de la ley, me presentare ante el rey; y si tengo que morir, moriré”. (Ester va a ir ante el rey a defender a su pueblo que estaba condenado a morir. Va a desenmascarar al enemigo. Pareciera la petición de la Virgen en Fátima, se aparece con una estrella en su vestido. Ester: estrella)

El Ayuno en el Nuevo Testamento:

Con insistencia. Lucas 2, 37: “(Ana) no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios con ayuno y oraciones”

Preparación para imponer manos. Hechos 13,3 –”la comunidad después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y les enviaron” (a Pablo y Bernabé en misión)

Para encomendar alguien al Señor. Hechos 14,23 –”designaron presbíteros en cada iglesia y después de hacer oración con ayunos, los encomendaron al Señor”

Para completar las tribulaciones de Cristo. Col 3,3 –”me alegro de los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia”

Para ser vencedores. 1 Cor 9,25 “los atletas se privan de todo y eso por una corona corruptible, nosotros, en cambio, por una incorruptible.”

Para vencer la carne Gal 5,17 “pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu y el espíritu contrarias a la carne, como entre si antagónicos, de forma que no hacéis lo que quisierais”

El ejemplo de Jesús

Para vencer el demonio.
Marcos 9,29 -”esta clase de demonio solo puede ser expulsado por la oración y el ayuno”
Mateo 4 y Lucas 4: Nos revelan a Jesús en el desierto orando y sin comer ni beber nada por cuarenta días.

Las tentaciones en el desierto:
En Mateo 4 encontramos muchas enseñanzas necesarias para la vida espiritual. Me voy a concentrar en las que creo apoyan la importancia del ayuno.

Jesús recibe el Bautismo, el Espíritu Santo desciende sobre el, y se oye una voz, que dice “este es mi Hijo amado”. (Toda una experiencia bella y muy espiritual) Inmediatamente ese mismo Espíritu lo lleva al desierto (lugar solo, árido, peligroso, sin provisiones de ninguna clase), a ser tentado por el demonio. El desierto es necesario para que el Señor pueda hacer grandes cosas en nosotros, El siempre se ha revelado a su pueblo de manera extraordinaria durante el desierto y también siempre ha preparado a su pueblo para la misión durante el desierto. Pero, precisamente por esto, también el demonio, allí, libra una gran batalla, para obstaculizar lo que Dios quiere hacer.

Jesús, se prepara para esta batalla, con oración y ayuno de cuarenta días y noches. ¿Como no prepararnos nosotros para la batalla que se libra en nuestras vidas y en el mundo contemporáneo? Nos preparamos con oración y ayuno? Cuando mas tentados nos sintamos, mas debemos de orar y ayunar.

Los Israelitas son liberados de Egipto y llevados por el desierto hacia la tierra prometida. Al poco tiempo de haber sido sacados de Egipto y de caminar por el desierto, se les iban agotando las fuerzas. Entonces se rebelaron contra Moisés. Tenían hambre y sed y exigían que les proveyera. El Señor hace el milagro del maná y de hacer brotar agua de la piedra.

Jesús ayuna, y con su ayuno, repara por las quejas y las injurias que los israelitas hicieron al Señor en el desierto.

Primera Tentación: Jesús siente hambre (una realidad humana) y allí se aprovecha el demonio para lanzar su primera tentación y seducción: “Si eres el Hijo de Dios, di que esas piedras se conviertan en panes”. Jesús le responde: “no solo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Deut 8,3)

El demonio no pudo lograr hacer caer a Jesús, a pesar que El tenia hambre, porque a través del ayuno, el había puesto en segundo lugar la necesidad de satisfacer el hambre, o la gratificación física inmediata. A través del ayuno, vamos dominando esta área, y cuando la tentación viene a nosotros, ya podremos resistirla.

“No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Jesús responde, citando Deut 8. Esta es una característica de Cristo, siempre mostrarnos que el cumplir la voluntad del Padre da mas vida, que tomar alimento. Esta respuesta de Cristo, nos revela lo que fueron esos 40 días: no hubo pan, ni agua, pero si profunda comunicación con su Padre. Esto es mas importante que nada. No buscar nunca nuestro alimento fuera de la voluntad de Dios. (apetitos: cuerpo, emociones, sexuales, mentales, de ego, de fama, de reconocimiento, etc)

Segunda tentación (porque siente hambre): “le pone sobre el alero del templo, y le dice: Si eres hijo de Dios, tírate abajo, porque esta escrito: a sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna”. Jesús le dice: “también esta escrito, no tentaras al Señor tu Dios” (Deut 6,16)

El demonio esta tentando a Jesús para que desafíe la protección del Padre y tome control fuera de la obediencia a Dios. Era la tentación de la satisfacción personal, que los ángeles le sirvan, le protejan y no le pase nada.

Jesús, es tentado en esta área después de ayunar, ¿es que acaso el ayuno tiene también el poder de liberarnos de nuestro ego? ¿e nuestro deseo de ser servidos, honrados?

Tercera Tentación (porque siente hambre): “lo lleva a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria, y le dice: todo esto te daré si postrándote ante mi me adoras”. Jesús responde: apártate de mi Satanás, porque esta escrito: al Señor tu Dios adoraras y solo a El darás culto”. (Det 6:13)

El demonio le tienta con alcanzar poder y fama terrenos, ¿será que el ayuno, nos libera de estos deseos? ¿será que al experimentar nuestra debilidad, vacío, necesidad, en el ayuno, nos reconocemos criaturas, dependientes de Dios, y así nos liberamos de la gran tentación de adorar a falsos dioses (incluyéndonos nosotros mismos)

Las tres tentaciones del desierto fueron dirigidas hacia el placer, poder y fama. Las tres fueron presentadas durante 40 días de oración y ayuno. Las tres fueron vencidas con las virtudes contrarias: negación, sumisión total al Señor y su Palabra, humildad. Tres virtudes que son frutos del ayuno.

El Antiguo Testamento, nos revela el poder del ayuno sobre los enemigos exteriores.
El Nuevo Testamento, nos revela además, el poder que tiene para vencer los enemigos del alma: carne, demonio y mundo.

Frutos del ayuno:

No es un fin en si mismo, sino medio de conversión.

-conduce a libertad de corazón y mente. Proceso por el cual nos liberamos de todos los apegos terrenales y de todas las cosas que nos atan: caprichos, gustos, excesivo auto cuidado. Y nos encaminamos hacia la Paz.
-fortalece, estabiliza y desarrolla el auto control (fruto del ES)
-reconocer debilidad y dependencia en Dios.
-pobreza de espíritu
-edifica la vida interior
-elimina los excesos de nuestra vida a fin de hacer mas espacio para Dios.

El ayuno permite llevar mas fácilmente una vida interior unida a Dios y al mundo celestial; el ayuno libera de la pesantez de la materia. Los santos recomiendan el ayuno a todo aquel que quiere llegar a una mayor interioridad. El ayuno apaga poco a poco la concupiscencia.

El ayuno y la Palabra de Dios.

Mateo 4 “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”

Juan 4,32: “Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra”

El día de ayuno, debe ser un día de profunda oración, meditación de las Escrituras y del magisterio de la Iglesia. Alimentar nuestras mentes encontrando en la verdad nuestro alimento, nuestra satisfacción. Permitirle a nuestras almas que sean llenadas de la Palabra que es vida, que nos libera, que nos eleva y nos enseña a pensar, sentir y obrar según la voluntad de Dios. En los días de ayuno, por alguna razón, he descubierto que es mas fácil penetrar las Escrituras, escudriñarlas y captar el mensaje mas profundo, que se esconde detrás de las palabras.. Damos prioridad al alma.

El ayuno y la Eucaristía

Juan 6, 27: “Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el que os dará el Hijo del Hombre”.

-vacío terreno y alimento verdadero. El vacío físico que se experimenta en el ayuno nos ayuda a darnos cuenta de nuestro vacío interior y nuestra necesidad de las realidades espirituales.

El día de ayuno, debe ser eminentemente un día Eucarístico: adoración, reparación, etc.

¿A pan y agua?

Pan es comida de pobre. La disposición de vivir a pan y agua durante un día demuestra la buena voluntad de ser pobre ante Dios y bien dispuesto a su voluntad.

Pan y agua: dos símbolos importantes en las Escrituras:

Pan: símbolo de vida, de nutrición (Pan, alimento – Eucaristía)
Agua: purificación (de su corazón traspasado fluye el agua, símbolo del bautismo)

Para dar al pueblo pan y agua mientras caminaban en el desierto el Señor hizo milagros.

El ayuno busca la verdadera vida a través de la purificación. Ayunar a pan y agua es un llamado a crecer en dependencia de la Eucaristía. Es también un llamado a adentrarnos en una vida de purificación, de conversión, de arrancar de nosotros todo lo que nos separa del Señor o no nos deja ser sus hijos adoptivos, ni su imagen y semejanza.

Juan 6,34: “yo soy el pan de vida, el que venga a mi no tendrá hambre, y el que crea en mi no tendrá nunca sed”
Nuestro querido Juan Pablo II decia sobre la necesidad de ayunar para aplacar el “espíritu de muerte y la cultura de la muerte”.

Evangelium Vitae #100: “es urgente…que desde cada comunidad, cada familia, cada individuo se eleve una súplica apasionada a Dios. Jesús mismo nos reveló con su ejemplo que la oración y el ayuno son las armas principales y mas eficaces contra las fuerzas del mal y ha enseñado a sus discípulos que algunos demonios sólo se expulsan de este modo. Por lo tanto, tengamos la humildad y la valentía de orar y ayunar para conseguir que la fuerza que viene de lo alto haga caer los muros del engaño y de la mentira, que esconden a los ojos de tantos la naturaleza perversa de comportamientos y de leyes hostiles a la vida, y abra sus corazones a propósitos e intenciones inspirados en la civilización de la vida y del amor.”

El ayuno aplaca la gula

Con el ayuno estamos aprendiendo a dominarnos a nosotros mismos y sobretodo a liberarnos del pecado de gula, que no solo se manifiesta en la glotonería, sino en formas mas refinadas y mas espirituales.

1- gula intelectual: gula en el terreno de conocimientos (curiosidad), de la ciencia. Esta es muy peligrosa pues el pecado primero de Eva fue la curiosidad. De ahí se deriva el ocultismo, los psíquicos, los astrólogos, leer cartas…etc. Querer saber el futuro.

2- gula espiritual: busca los sentimientos que provocan lecturas piadosas, el placer sensible. No perderse ninguna experiencia espiritual.

3- gula de placer, de honor, de fama: se hace lo que sea por sobresalir, por ser reconocidos, etc.

Ayunar no solo de comida

San Juan Crisóstomo:

“El valor del ayuno consiste no solo en evitar ciertas comidas, pero en renunciar a todas las actitudes, pensamientos y deseos pecaminosos. Quien limita el ayuno simplemente a la comida, esta minimizando el gran valor que el ayuno posee. Si tu ayunas, que lo prueben tus obras! Si ves a un hermano en necesidad, ten compasión de el. Si ves a un hermano siendo reconocido, no tengas envidia. Para que el ayuno sea verdadero no puede serlo solo de la boca, sino que se debe ayunar de los ojos, los oídos, los pies, las manos, y de todo el cuerpo, de todo lo interior y exterior.

Ayunas con tus manos al mantenerlas puras en servicio desinteresado a los demás. Ayunas con tus pies al no ser tan lenta en el amor y el servicio. Ayunas con tus ojos al no ver cosas impuras, o al no fijarme en los demás para criticarlos. Ayuna de todo lo que pone en peligro tu alma y tu santidad. Seria inútil privar mi cuerpo de comida, pero alimentar mi corazón con basura, con impureza, con egoísmo, con competencias, con comodidades.

Ayunas de comida, pero te permites escuchar cosas vanas y mundanas. También debes ayunar con tus oídos. Debes ayunar de escuchar cosas que se hablan de tus hermanos, mentiras que se dicen de otros, especialmente chismes, rumores o palabras frías y dañinas contra otros.

Además de ayunar con tu boca, debes de ayunar de no decir nada que haga mal a otro. Pues ¿de que te sirve no comer carne, si devoras a tu hermano?”

¿Que nos dice San Juan Crisóstomo con esta reflexión?

Que los días de ayuno deben de ser especialmente días de abstenernos del uso desordenado o incluso exagerado de los otros sentidos: No fijarme en lo que no debo, no hablar lo que no debo, no oír lo que no debo, no desear lo que no debo, no buscar satisfacer todas mis necesidades emocionales, espirituales; no buscar saciar mi soledad, buscando inmediatamente compañía; no querer saberlo todo; no requerir respuestas inmediatas a todo lo que se me ocurre en la mente, etc.

Ayunamos buscando conversión. Por lo tanto, ayunemos de todas esas actitudes contrarias a la virtud. Quizás tu ayuno va a consistir de ser mas servicial, (ayuna de tu pereza, comodidad), pues así como la Virgen nos pide que recemos con el corazón, debemos de ayunar con el corazón. Puede ser que tengamos que ayunar de nuestra ira, siendo los días de ayuno, mas amables, mas dulces, mas dóciles. Quizás tengo que ayunar de la soberbia, buscando activamente ser humillada, o hacer actos concretos de humildad, etc.

Ayuno y pureza corporal

Nuestro Papa Bendedicto XVI:

“Ayunar significa aceptar un aspecto esencial de la vida cristiana. Es necesario descubrir de nuevo el aspecto corporal de la fe: la abstención de la comida es uno de estos aspectos. Sexualidad y alimentación son los elementos centrales de la dimensión física del hombre: hoy, a una menos comprensión de la virginidad corresponde una menor comprensión del ayuno. Y una y otra falta de comprensión proceden de una misma raíz: el actual obscurecimiento de la tensión escatológica, es decir, de la tensión de la fe cristiana hacia la vida eterna. Ser vírgenes y saber practicar periódicamente el ayuno es atestiguar que la vida eterna nos espera; mas aun, que ya está entre nosotros. Sin virginidad y sin ayuno, la Iglesia no es ya Iglesia; se hace intrascendente, sumergiéndose en la historia.
Hoy mas que nunca, la penitencia, mortificación es necesaria para expiar por nuestros pecados y reparar por los del mundo entero. A través de los siglos, la humanidad siempre ha sido pecadora, pero lo reconocía y hacia penitencia por ello. Hoy no es así, se vive en pecado, no se le llama pecado sino que al contrario se vive orgulloso de ello. Se están rechazando todos los principios morales y éticos, y por ello la humanidad ha perdido la libertad interior y ha llegado a ser víctima del peor tirano: el propio “yo” y el demonio”.

El ayuno como acto común y público de la Iglesia

“Hoy tan necesario como en tiempos pasados; es un testimonio público tanto de la primacía de Dios y de los valores del espíritu como de nuestra solidaridad con todos aquellos que padecen hambre. Si no ayunamos no conseguimos librarnos de ciertos demonios de nuestro tiempo”
-Card. Ratzinger

Por eso el catecismo de la Iglesia, #2015, nos dice: “El camino de la perfección pasa por la cruz. No hay santidad sin renuncia y sin combate espiritual (2Tim 4). El progreso espiritual implica la ascesis y la mortificación que conducen gradualmente a vivir en la paz y el gozo de las bienaventuranzas.”

Ayuno y Caridad

El ayuno no puede separarse de la caridad fraterna. Si un cristiano se priva de algo es para darlo a sus hermanos y dar testimonio con ello de su amor a Dios.

Pío XII (1950): “lo que sustraiga a la vanidad, el cristiano lo dará a la caridad y subvendrá misericordiosamente a la Iglesia de los pobres. Así lo hacían los fieles de la Iglesia primitiva: alimentaban las fuentes de la caridad con el ayuno y abstinencia de las cosas permitidas”.

San Agustín: “tus privaciones serán fecundas si muestras largueza con otro”. Las privaciones son cristianas si nos hacen crecer en santidad, en caridad y generosidad.

En las primeras comunidades cristianas cuando había un pobre entre ellos ayunaban durante dos o tres días y acostumbraban a enviarle los alimentos que tenían preparados para ellos. Podemos apreciar por que la Iglesia primitiva observaba dos días de ayuno a la semana: miércoles y viernes.

¿Por qué la Cruz?

“Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre” (Mt 24,30). La cruz es el símbolo del cristiano, que nos enseña cuál es nuestra auténtica vocación como seres humanos.

Hoy parecemos asistir a la desaparición progresiva del símbolo de la cruz. Desaparece de las casas de los vivos y de las tumbas de los muertos, y desaparece sobre todo del corazón de muchos hombres y mujeres a quienes molesta contemplar a un hombre clavado en la cruz. Esto no nos debe extrañar, pues ya desde el inicio del cristianismo San Pablo hablaba de falsos hermanos que querían abolir la cruz: “Porque son muchos y ahora os lo digo con lágrimas, que son enemigos de la cruz de Cristo” (Flp 3, 18).

Unos afirman que es un símbolo maldito; otros que no hubo tal cruz, sino que era un palo; para muchos el Cristo de la cruz es un Cristo impotente; hay quien enseña que Cristo no murió en la cruz. La cruz es símbolo de humillación, derrota y muerte para todos aquellos que ignoran el poder de Cristo para cambiar la humillación en exaltación, la derrota en victoria, la muerte en vida y la cruz en camino hacia la luz.

Jesús, sabiendo el rechazo que iba producir la predicación de la cruz, “comenzó a manifestar a sus discípulos que Él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho…ser matado y resucitar al tercer día. Pedro le tomó aparte y se puso a reprenderle: ‘¡Lejos de ti, Señor, de ningún modo te sucederá eso!’ Pero Él dijo a Pedro: ¡Quítate de mi vista, Satanás!¡…porque tus pensamientos no son de Dios, sino de los hombres!” (Mt 16, 21-23).
Pedro ignoraba el poder de Cristo y no tenía fe en la resurrección, por eso quiso apartarlo del camino que lleva a la cruz, pero Cristo le enseña que el que se opone a la cruz se pone de lado de Satanás.

Satanás el orgulloso y soberbio odia la cruz porque Jesucristo, humilde y obediente, lo venció en ella “humillándose a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz”, y así transformo la cruz en victoria: “…por lo cual Dios le ensalzó y le dio un nombre que está sobre todo nombre” (Flp 2, 8-9).

Algunas personas, para confundirnos, nos preguntan: ¿Adorarías tú el cuchillo con que mataron a tu padre?

¡Por supuesto que no!

1º. Porque mi padre no tiene poder para convertir un símbolo de derrota en símbolo de victoria; pero Cristo sí tiene poder. ¿O tú no crees en el poder de la sangre de Cristo? Si la tierra que pisó Jesús es Tierra Santa, la cruz bañada con la sangre de Cristo, con más razón, es Santa Cruz.

2º. No fue la cruz la que mató a Jesús sino nuestros pecados. “Él ha sido herido por nuestras rebeldías y molido por nuestros pecados, el castigo que nos devuelve la paz calló sobre Él y por sus llagas hemos sido curados”. (Is 53, 5). ¿Cómo puede ser la cruz signo maldito, si nos cura y nos devuelve la paz?

3º. La historia de Jesús no termina en la muerte. Cuando recordamos la cruz de Cristo, nuestra fe y esperanza se centran en el resucitado. Por eso para San Pablo la cruz era motivo de gloria (Gál 6, 14).

Nos enseña quiénes somos

La cruz, con sus dos maderos, nos enseña quiénes somos y cuál es nuestra dignidad: el madero horizontal nos muestra el sentido de nuestro caminar, al que Jesucristo se ha unido haciéndose igual a nosotros en todo, excepto en el pecado. ¡Somos hermanos del Señor Jesús, hijos de un mismo Padre en el Espíritu! El madero que soportó los brazos abiertos del Señor nos enseña a amar a nuestros hermanos como a nosotros mismos. Y el madero vertical nos enseña cuál es nuestro destino eterno. No tenemos morada acá en la tierra, caminamos hacia la vida eterna. Todos tenemos un mismo origen: la Trinidad que nos ha creado por amor. Y un destino común: el cielo, la vida eterna. La cruz nos enseña cuál es nuestra real identidad.

Nos recuerda el Amor Divino

“Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que todo el que crea en Él no perezca sino que tenga vida eterna”. (Jn 3, 16). Pero ¿cómo lo entregó? ¿No fue acaso en la cruz? La cruz es el recuerdo de tanto amor del Padre hacia nosotros y del amor mayor de Cristo, quien dio la vida por sus amigos (Jn 15, 13). El demonio odia la cruz, porque nos recuerda el amor infinito de Jesús. Lee: Gálatas 2, 20.

Signo de nuestra reconciliación

La cruz es signo de reconciliación con Dios, con nosotros mismos, con los humanos y con todo el orden de la creación en medio de un mundo marcado por la ruptura y la falta de comunión.

La señal del cristiano

Cristo, tiene muchos falsos seguidores que lo buscan sólo por sus milagros. Pero Él no se deja engañar, (Jn 6, 64); por eso advirtió: “El que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí” (Mt 7, 13).

El ver la cruz con fe nos salva

Jesús dijo: “como Moisés levantó a la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado (en la cruz) el Hijo del hombre, para que todo el que crea en Él tenga vida eterna” (Jn 3, 14-15). Al ver la serpiente, los heridos de veneno mortal quedaban curados. Al ver al crucificado, el centurión pagano se hizo creyente; Juan, el apóstol que lo vio, se convirtió en testigo. Lee: Juan 19, 35-37.

Fuerza de Dios

“Porque la predicación de la cruz es locura para los que se pierden… pero es fuerza de Dios para los que se salvan” (1 Cor 1, 18), como el centurión que reconoció el poder de Cristo crucificado. Él ve la cruz y confiesa un trono; ve una corona de espinas y reconoce a un rey; ve a un hombre clavado de pies y manos e invoca a un salvador. Por eso el Señor resucitado no borró de su cuerpo las llagas de la cruz, sino las mostró como señal de su victoria. Lee: Juan 20, 24-29.

Síntesis del Evangelio

San Pablo resumía el Evangelio como la predicación de la cruz (1 Cor 1,17-18). Por eso el Santo Padre y los grandes misioneros han predicado el Evangelio con el crucifijo en la mano: “Así mientras los judíos piden milagros y los griegos buscan sabiduría, nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos (porque para ellos era un símbolo maldito) necedad para los gentiles (porque para ellos era señal de fracaso), mas para los llamados un Cristo fuerza de Dios y sabiduría de Díos” (1Cor 23-24).

Hoy hay muchos católicos que, como los discípulos de Emaús, se van de la Iglesia porque creen que la cruz es derrota. A todos ellos Jesús les sale al encuentro y les dice: ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria? Lee: Lucas 24, 25-26. La cruz es pues el camino a la gloria, el camino a la luz. El que rechaza la cruz no sigue a Jesús. Lee: Mateo 16, 24

Nuestra razón, dirá Juan Pablo II, nunca va a poder vaciar el misterio de amor que la cruz representa, pero la cruz sí nos puede dar la respuesta última que todos los seres humanos buscamos: «No es la sabiduría de las palabras, sino la Palabra de la Sabiduría lo que San Pablo pone como criterio de verdad, y a la vez, de salvación» (JP II, Fides et ratio, 23).

EL SANTO ROSARIO

El Rosario completo está compuesto de veinte decenas. Está dividido en cuatro partes distintas, que se pueden rezar separadamente en diferentes momentos del día, los cinco Misterios Gozosos, los cinco Misterios Luminosos, los cinco Misterios Dolorosos, los cinco Misterios Gloriosos. Si se rezan sólo cinco decenas por día, es costumbre rezar los Misterios Gozosos los lunes y sábados, los Misterios Luminosos los jueves, los Misterios Dolorosos los martes y viernes, los Misterios Gloriosos los miércoles y domingos.

BENEFICIOS DEL ROSARIO

1) Nos eleva gradualmente al perfecto conocimiento de Jesucristo.
2) Purifica nuestras almas del pecado.
3) Nos permite vencer a todos nuestros enemigos.
4) Nos facilita la práctica de las virtudes.
5) Nos abrasa en amor de Jesucristo.
6) Nos enriquece con gracias y meritos.
7) Nos proporciona con qué pagar todas nuestras deudas con Dios y con los hombres, y finalmente, nos consigue de Dios toda clase de gracias.

BENDICIONES DEL ROSARIO

Los pecadores obtienen el perdón.
Las almas sedientas se sacian.
Los que están atados ven sus lazos deshechos.
Los que lloran hallan alegría.
Los que son tentados hallan tranquilidad.
Los pobres son socorridos.
Los religiosos son reformados espiritualmente.
Los ignorantes son instruidos.
Los vivos vencen la decadencia espiritual.
Los muertos alcanzan la misericordia por vía de sufragios.

Las 15 Promesas de Nuestra Señora

I) A todos los que recen devotamente mi Rosario, prometo mi protección especial y muy grandes gracias.
II) El que persevere en el rezo de mi Rosario recibirá alguna gracia insigne.
III) El Rosario será una defensa muy poderosa contra el infierno; destruirá los vicios, librará del pecado, disipará las herejías.
IV) El Rosario hará florecer las virtudes y las buenas obras y obtendrá a las almas las más abundantes misericordias divinas; sustituirá en los corazones el amor del mundo con el amor de Dios y los elevará al deseo de los bienes celestiales y eternos. ¡Cuántas almas se santificarán por este medio!
V) El que se confíe en mí con el Rosario no perecerá.
VI) El que rece devotamente mi Rosario, meditando sus misterios, no se verá oprimido por la desgracia. Si es pecador, se convertirá; si es justo, crecerá en gracia y tendrá la recompensa de la vida eterna.
VII) Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin los Sacramentos de la Iglesia
VIII) Los que recen mi Rosario encontrarán durante su vida y en la hora de la muerte la luz de Dios, la plenitud de sus gracias y participarán de los méritos de los bienaventurados.
IX) Libraré muy prontamente del purgatorio a las almas devotas de mi Rosario.
X) Los verdaderos hijos de mi Rosario gozarán de una gran gloria en el cielo.
XI) Lo que pidáis mediante mi Rosario, lo obtendréis.
XII) Los que propaguen mi Rosario serán socorridos por mí en todas sus necesidades.
XIII) He obtenido de mi Hijo que todos los miembros de la Cofradía del Rosario tengan por hermanos durante la vida y en la hora de la muerte a los santos del cielo.
XIV) Los que rezan fielmente mi Rosario son todos mis hijos muy amados, hermanos y hermanas de Jesucristo.
XV) La devoción a mi Rosario es una gran señal de predestinación.

(Nuestra Señora a Santo Domingo y al Beato Alano)