La Plaza


Queridos peregrinos:

Aunque no puedo estar en la plaza en estos momentos quiero de algún modo estar presente con algunas palabras. No sin antes pedir al Espiritu Santo, escriba El por mi.
Se que han venido movidos por la Fe en nuestra Santa Madre, a poner bajo la Cruz de Jesús muchas intenciones… dolores, tristezas, y mas… quiero decirles que oro por todos, pidan mucho con fe y confianza en Jesús, y nuestra Madre tan piadosa presentara ante El, todos sus pedidos, confien! es asi! tenemos un Dios muy bueno!… pero, nunca exijan a Dios su necesidad, antes bien pidan como hizo Jesucristo en el Huerto, El al final de su pedido agregó: “pero que no se haga mi voluntad sino la Tuya”, estas son las palabras que es necesario tener siempre presentes en nuestras oraciones y en nuestra vida. La Voluntad de Dios. A veces, por no decir siempre, no comprendemos el por qué de las cosas, por qué aparentemente Dios no nos escucha y esto es porque no pedimos con humildad o no sabemos cómo pedir lo que necesitamos… o pedimos algo y El nos da otra cosa y esto es porque lo pedido no era lo que El consideraba necesario para nosotros y nuestra santificacion, si Dios no da la salud a un enfermo no es porque El no escucho que pediamos la salud, sino porque Dios en su Misericordia y sabiduria infinita considero que no debia darla (quizas nunca, quizas ahora), solo Dios sabe por qué, pero lo amamos y aceptamos Su Voluntad… Hay que entender que Dios es SABIO y JUSTO en la forma de derramar sus Gracias y bendiciones. Dios quiere que nos santifiquemos y conoce el modo en que debe probarnos, sabe lo que necesitamos para ese fin y si somos dociles a Su Voluntad creceremos en virtud. Como dice nuestra Madre: hay que aceptar la Voluntad de Dios aunque parezca injusta. Pedirle al Señor formar con El una sola Voluntad, un solo corazón, solo asi, seremos completamente felices y santos, por que? porque no desearemos nada fuera del mismo Dios, en El hallaremos todos los consuelos, todas las alegrias… decirle: “Jesús, si Vos lo queres, entonces yo lo quiero!”, vivir constantemente en la presencia de Dios, no ofenderlo sino agradarlo en todo…. que mas dicha que vivir en Dios? que el Santo Espiritu habite en nuestra alma?…
Y parte de vivir en la presencia de Dios es no olvidarse de El nunca, todo es menos que ofenderlo, hay tenerlo presente en todo momento, en todo lo que hagamos, pensemos, sintamos, digamos y decidamos durante el dia, no hablando demas y cosas vacias, solo lo justo, que no haya criticas, deseos y pensamientos que ensucien el alma y entristezcan a Jesús, para esto pidamos al Espiritu Santo, solos no somos capaces de nada!… y al irnos a dormir consagrarle el sueño, que en cada latido lo adoremos, nuestro Angel velará nuestro descanso… Pidamos al Espiritu Santo al levantarnos, que nos de sus Dones, que nos infunda la Gracia santificante en el alma para servir a Dios como El es digno, pues es nuestra miseria tan grande, que nada de lo que hagamos por nosotros mismos alcanzaria ni en millones de años para servir a tan Magnifico Dios como El merece, solo con Su Gracia y Su mismo Amor… pero no nos aflijamos, todo parece tan dificil!! pero no lo es! tenemos a una Madre Santa tan Maravillosa!! no nos olvidemos de Maria! Ella es la Maestra de Virtudes por excelencia y la dispensadora de las Gracias de Dios! entonces pidamos a Maria que nos haga santos!
Siendo que tenemos tan Buen Dios en el Cielo, que esperamos para darnos del todo a El?… Nada mas vale la pena. Vivir y morir abrazados a la Cruz de Cristo por Amor a El, el Amor de los amores, debe ser nuestro mayor deseo.
Dios los bendiga, oren por mi y yo orare por ustedes!

Marcia

getsemani

Queridos peregrinos:
La Paz del Señor este con ustedes!

El cenáculo quiere invitarlos de forma especial a participar de la Novena que haremos del 1 al 9 inclusive en la plaza de las apariciones a partir de las 16 hs.
La primera vez que el Cenaculo hizo esta Novena fue en el año 2001 a pedido de nuestro Señor y la Santisima Virgen:

“El trabajo del que Vuestra Santísima Madre ha hablado es una novena.
Nueve días de apariciones ininterrumpidas, a una hora determinada por Ella.
Esos días son de Gracia, debéis celebrar Misa , oraréis el Rosario , leeréis las Sagradas Escrituras y debéis estar confesados”.
(¿ Qué hará tu Madre en esas visitas ? )
“Os dará, alegría, fe, paz, perseverancia… sólo que vuestros corazones deben estar predispuestos”.
(Jesús 17- 12 – 00 )

Esta Novena es especialmente para pedir y recibir las Gracias y Dones al Espiritu Santo a traves de Maria Santisima… es por eso, que en este 2009 queremos hacerla en el Lugar de Encuentro con Dios junto a ustedes.
El primer domingo de enero tambien haremos los 100 Avemarias por la paz del mundo como fue pedido por nuestra Madre al principio de sus apariciones en Lanus.

Estan todos invitados, los esperamos!

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QUERIDOS HERMANOS:

EL CENACULO NO SE TOMA RECESO POR VACACIONES.

SE SEGUIRA REUNIENDO LOS DIAS 7 DE CADA MES, COMO ASI TAMBIEN LOS MIERCOLES Y LOS VIERNES A LAS 16HS.

BENDICIONES Y FELIZ NATIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR!!

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Queridos peregrinos:

El pasado 7 de Noviembre, fue la última aparición fisica de nuestra Madre a su vidente Marcia en la plaza; mas no fue su despedida; porque la Madre prometió a sus hijos, en uno de sus mensajes, que el dia 7 de cada mes, como asi también todos los miercoles y viernes , siempre a las 17 hs (es mejor llegar a las 16 hs o antes), la hora en que se reza el rosario, Ella bajara del cielo y se hara presente entre sus amados “hijitos” de la misma manera que en una aparición; para derramar abundantes Gracias y bendiciones, “Hijitos, yo estaré de forma especial los días Miércoles y Viernes después de las 5 de la tarde para orar. Venid a orar a este lugar de encuentro con Dios.7/11/07″ y este ultimo 7 de Noviembre nuestra Señora dijo: “Volved cada día 7 porque os estaré esperando para derramar una lluvia de Gracias!” Es por eso que Maria nos pide con insistencia que no faltemos a la cita, ya que la Madre es fiel a su palabra, y estara presente para rezar con nosotros en este “Lugar de Encuentro con Dios”.
Otra Gracia que la Virgen Maria nos regala en Lanús, son los pétalos bendecidos por Ella, que los peregrinos ofrecen a la Madre de Dios cada dia 7 en la placita. La Virgen el 7 de Noviembre prometio conceder grandes gracias a traves de los pétalos de estas rosas, que luego de cada 7 son preparadas por el cenáculo para dar a los peregrinos al 7 siguiente.
Dios los bendiga!

Mensaje de la Virgen Santa María del Espíritu Santo en Lanús el 7 de Noviembre del 2008 a las 19 hs

“Oh hija mía, oh mis queridos Hijos!
Gracias por estar aquí conmigo, por vuestros esfuerzos y sudores, ningún esfuerzo queda sin ser abundantemente bendecido por Dios.
(Esto lo dijo por la gente que trabajo ese día desde muy temprano, fue un día muy caluroso)
Esta imagen mía la agradezco y prometo que toda alma que la venere será bendecido y concederé grandes gracias a través de ella. (Posó su mano sobre la cúpula que cubría la estatua.)
Queridos míos, oh sufrida Argentina! Vendrán tiempos muy duros, pero por eso mismo estoy yo aquí para deciros: Dios existe!. Como ya os dije, vendrán tiempos de condenación (La Virgen se refiere a la autocondenación porque hombre elige NO amar a Dios, lo rechaza.), porque, oh mis amados, vivís sin Dios, vuestros corazones se han vuelto duros como rocas!. Muchos de mis hijos no desean a Dios, no desean escuchar que Dios existe, que tan buen Dios a enviado a su Hijo para morir en la Cruz!, por eso, hoy aquí os pido, arrepentíos de corazón, volved a la amistad con Dios a través de la Confesión. EL perdón de los pecados solo se recibe en el confesionario queridos, no busquéis otros modos particulares (Esta fracción el mensaje esta dirigido a los Católicos que tienen la posibilidad del sacramento de la Confesión.), id a Misa, amad sin condición y practicad la caridad, no solo es esto con los hermanos pobres sino en todas vuestras acciones y sentimientos, como lo practicó Jesús. (15 días antes la Madre en un mensaje habló de días de condenación por el rechazo de los hombres a Dios pero aquellas almas que unan sus sufrimientos a los de Cristo en la Cruz podrán salvar muchas almas de condenarse.)
Mis amados hijos, os pido, orad el Rosario cada día.
Hijos predilectos míos os doy mi bendición maternal. Gracias! (esto lo dijo por los sacerdotes que estaban presentes en la plaza confesando y durante la aparición.)
Volved cada día 7 porque os estaré esperando para derramar una lluvia de Gracias!
Os amo!
(Luego nos dijo que a través los pétalos de aquellas rosas que sus hijos le regalan serán concedidas muchas gracias especiales para quienes los lleven con devoción.)

Queridos peregrinos:

Agradeceremos remitir a nuestro E-mail mariadelespiritusanto@hotmail.com aquellos testimonios que hayan podido grabar en video o fotografía, de lo vivido el día 7 de Noviembre durante la aparición de nuestra Santa Madre.
Los mismos serán integrados como testimonios para la causa del reconocimiento de esta nueva advocación en la Iglesia.

Nos llego al email del cenáculo el siguiente testimonio, nos parecio interesante compartirlo, por eso, pedimos permiso a su autora para publicarlo en el Blog.

Mis queridos hermanos:

Ayer he vivido una experiencia maravillosa que siento el compromiso de contarles.

Supe por Santiago que la Virgen María aparecía en Lanús; entonces visité la Web y leí que daría un Mensaje el 7 de noviembre a las 19 hs. en la plaza del pulmón ecológico que la Virgen dio en llamar “Lugar de encuentro con Dios”.

Consulté a Sofía y Hugo a quienes vi en la semana, si sabían sobre esta advocación llamada “Esposa del Espíritu Santo” y me dijeron que sí, que habían estado inclusive en el Cenáculo de Marcia que es quien recibe los Mensajes.

Sorprendida porque nunca me había enterado de nada, hablé con Roberto quien me contó los motivos y además, con lujo de detalles su experiencia al presenciar la Aparición del año pasado para la misma fecha, donde la virgen también había sido vista por una niña.

Todo esto motivó aun más mis deseos de estar en ese lugar y cuando parecía imposible que yo fuera un cambio de planes en mi trabajo gracias a Ricardo, hizo que yo pudiera llegar a tiempo para escuchar el Mensaje.

Como yo no podía estar ahí a las 17 hs. para rezar el Rosario como pidíó la Virgen, fui rezando los Misterios Gloriosos y leyendo las meditaciones del Fr. Royo Marín en el colectivo 37 que terminé justo cuando llegué a Lanús.

Recuerdo que cuando pasé por el Sagrado Corazón de la Av. Velez Sarsfield pedí por los que viajaban en el bondi conmigo y que no tenian la suerte de ir al mismo lugar que yo y me alegró mucho ver como muchos de ellos se persignaron…

Luego que cruzé caminando el tunel de la estación que separa el oeste del este de Lanús, sentí una atmósfera distinta y la nube luminosa del cielo que me sorprendió en el colectivo (no entendía porque estaba en el este y no en el oeste) me seguía guiando en el camino a pie, como mi estrella de Belén, hacia el lugar de destino. La verdad que por más que quería apurar el paso, me era imposible porque una masa de aire pesada me lo impedía.

Yo no entendia esa fatiga porque eran pocas cuadras y venía tomando una botella de agua fría que compré para tener monedas para el colectivo.

Al fin vi un tumulto de gente en medio de una plaza que cortaba el camino y supuse que era el lugar. Faltaban solo 5 minutos para el Mensaje anunciado y unas señoras se iban del lugar diciendo que no había nada, que eran todas mentiras…

Decidí no tratar deconvencerlas de lo contrario porque yo llegaría tarde y cuando llegué a la ultima fila de gente, todos se arrodillaron haciendo absoluto silencio.

Yo me arrodillo también y al juntar mis manos en oración, inclino mi cabeza y veo que mi reloj marca las 7 p.m. en punto.
Suena mi celular y le digo a mi madre que no la puedo atender porque estoy presenciando una Aparicion de la Virgen en Lanús. (Supuse que pensó que su hija estaba loca, cosa que puede comprobar después).

Ahi el Sr de mi derecha me dice que Marcia está en extasis y anota el mensaje. Cosa que yo no podía ver porque dademás no la conocía.

Cuando termina, ella misma lo lee por micrófono dos veces y luego dice unas pocas palabras resumiendo lo que la Madre nos quiere decir.

Cuando nos ponemos de pie una leve brisa cae sobre nosotros y pienso que es el Espíritu Santo.

La nube que me acompañaba en el camino estaba sobre nuestras coronillas y se habia abierto formando un redondel celeste y claro bordeado por una corona de nubes blancas.

El resto del cielo se fue encapotando y oscureciendo rapidamente y cuando comenzó a llover, se cerró lo que para mi era: la Puerta del Cielo.

Luego un muchacho puso en alto una Cruz besada por la Virgen que estaba en una cajita de madera con vidrio, para que todos formando fila,la besáramos. Fue cuando comenzó a llover y todos abrimos los paraguas.

La gente estaba muy feliz aplaudiendo y vivando a la Madre que con su Misericordia nos daba nuevas Gracias.
Los miembros del Cenáculo repartían pétalos de flores, estampas artesanales con los mensajes impresos, medallitas y Coronillas del Espiritu Santo, todos bendecidos por la Virgen durante su Aparición.
No había alcancías para limosnas, solo para dejar peticiones.

La gente comentaba que durante la aparición, antes del mensaje, había dulces fragancias y que el sol se movía.

Una señora estaba contenta porque había ido una chica que el mes pasado se quiso suicidar, otro señor me dijo que era importante que por primera vez había ido un sacerdote enviado por el obispado de Avellaneda.

Luego toqué la cruz sangrante donde hice mis peticiones (especialmente por la salud de Patricia) y vi unas hermosas imágenes de Itatí, de Lourdes, estandartes que al gente llevó en procesión. Habia unos micros de La Plata esperando para llevar gente que vivía lejos.

También vi a la derecha y elevada la imagen con la paloma posada en su corazón, tal cual pidió la virgen misma en su mensaje del 7 de noviembre de 2006.
Al pie de esa imagen hay una canilla de donde la gente saca agua bendita. Me persigné con ella y volví caminando hasta la estación con una chica muy humilde de Florencio Varela que fue a agradecer porque a pesar de que ella no había educado en la Fe a su hijo, había logrado con la Oración sacarlo de la droga.
Me contó que había estado internado gravemete en el Hospital Fernández y que el médico le decía que era un milagro que se haya recuperado de un coágulo en el cerebro.

Como me costaba irme de ese lugar y me sentía muy jubilosas, tomé un café en una confitería mientras paraba la lluvia y conversando con el mozo me di cuenta que nadie sabía lo que pasaba a pocas cuadras. era hora pico y Lanús era un hormiguero de gente, sin embargo en la plaza no creo que hubiera 100 personas.
Asique le dije al mozo que ellos eran unos provillegiados de tener a la Virgen tan cerca, que no se lo perdieran, que lo transmietiera y le dejé un mensaje con la palomita.

Para mi es muy difícil decirles exactamente el mensaje concreto de la Virgen en el día de ayer, cosa que podrán leer prontamente en la página web:www.virgendelanus.com.ar, porque se me mezcla con lo explicado por Marcia en ese momento y lamentablemente no había llevado donde anatarlo, ni maquina de fotos como mucha gente sí, pero puedo decirles que es un mensaje de misericordia, que nos llama sus hijitos, que nos pide que nos confesemos al menos una vez por mes, que respetemos a los sacerdotes, que nos agradece el haber respondido a su llamado, que la hace muy feliz que estemos reunidos en ese lugar, que formemos grupos de oración y que más importante es acudir a la Misa Dominical, que su próximo y último mensaje en ese lugar será el 7 de noviembre de 2008 a la misma hora.

Cuando volvía en el 37 de regreso a mi casa me sentí muy relajada, con mucha paz. A tal punto que cerraba mis ojos y se caía mi cabeza sin dormirme. Recuerdo que en un momento levanté la cabeza y abrí los ojos cuando una señora se sentó enfrente mio, traía una bolsita de plástico como de zapatos donde leí algo así: “Si crees en Jesucristo, serás bendecida, tú, tu casa y tu familia.. Hechos de los Apóstoles..” y no recuerdo el capítulo y el versículo que estaban escritos.
La señora se levantó tan rápido para cambiarse de asiento, que no pude leer la propaganda del local, solo que eran dos letras grandes…Nunca había visto un mensaje bíblico en una bolsa de negocio!

Espero no haberlos abrumado con tantas palabras.

Que la Virgen los proteja con su Manto y que el Espíritu Santo los ilumine.
Adriana

Que la Paz del Señor esté con ustedes!

Estimado hermano, como sabrás el pasado miércoles 7 de Noviembre, tal como lo había prometido, nuestra Santísima Madre hizo su aparición a Marcia la vidente, a las 19.00 hs. en esta plaza que Ella misma ha denominado “Lugar de Encuentro con Dios”. La jornada se desarrolló a partir de las 15.00 en un clima de total oración, a la espera de tan agraciada visita, con la concurrencia de numerosos fieles (calculamos una cantidad superior a las 2000 personas, de acuerdo al material entregado) entre ellos algunos sacerdotes y religiosas. Se han dado cita este último dia 7, peregrinos llegados desde distintos lugares del pais tal como de la Ciudad de Mar del Plata, Bragado, Cnel. Brandsen, San Vicente, etc. y de provincias como Santa Fe, Salta y La Rioja. Además de contar con mucha alegría, con una delegación de peregrinos llegados desde Cochabamba, Bolivia para esta ocasión.
Como podemos ver las palabras de nuestra Santísima Virgen se cumplen y se hacen realidad: “Vendrán peregrinos de todas partes”.

A todos aquellos que han concurrido, les decimos gracias por haber puesto el corazón atento a la voz de nuestra Madre que los ha llamado desde este lugar tan especial al que Ella misma ha llamado “Lugar de Encuentro con Dios”.
A continuación transcribimos el mensaje de Santa María del Espíritu Santo, que dictó a la vidente ese mismo dia:

Mensaje de la Virgen el dia 7 de Noviembre del 2007 (8º Aniversario de la Aparición) 19.00 hs.

Hijos mios:

Gracias por estar conmigo hoy aqui. Estoy feliz. Mi hijo me ha enviado a vosotros para que volvais a El. Ese es su deseo.
El mundo esta sangrando. El corazon del hombre se ha vuelto duro. Esta sucio. Mis Hijos no me escuchan. Volved a la Iglesia, comulgad, confesad al menos una vez al mes. No seais necios, la salvacion es solo Dios, El os ama, mirad la Cruz, vedla con amor. Asistid a orar al Sagrario, Jesus esta alli y Yo os espero aqui todos los dias pero mas os espero en la Misa.
Hijitos mios, orad el Rosario y sed felices, quien esta con Jesus es feliz. Dios es fuente de bendiciones, muchas aguardan para ser derramadas.
Dios os quiere santos, pedid a Jesus ser virtuosos.
Queridos hijos, os espero para conduciros a Jesus bajo mi manto.
Orad, orad, orad!
Os espero hijitos, el proximo 7 sera mi despedida definitiva.
Gracias mis tesoros!
Amen, amen, amen.

Danza del Sol

La Redención son los actos, con los que Cristo, lleno de amor, se ofrece y muere por nosotros, para satisfacer la deuda debida a la justicia divina, merecernos de nuevo la gracia y el derecho al cielo, y liberarnos de la esclavitud del pecado y del demonio.

LA REDENCION VINO POR MEDIO DE JESUCRISTO

Noción de Redención

La Redención son los actos, con los que Cristo, lleno de amor, se ofrece y muere por nosotros, para satisfacer la deuda debida a la justicia divina, merecernos de nuevo la gracia y el derecho al cielo, y liberarnos de la esclavitud del pecado y del demonio.

Esta definición incluye la naturaleza de la Redención y sus efectos:

lo. La naturaleza está comprendida en las palabras: murió por nosotros y se ofreció en nuestro lugar.

2o. Los efectos en las siguientes: para satisfacer, merecer y liberarnos del pecado y del demonio.

Mediante estos tres efectos: la satisfacción, el mérito y el rescate destruyó Jesucristo los efectos que el pecado había producido en nuestra alma, y consiguió el fin que se proponía con la Redención

Necesidad de la Redención

Tres caminos podía seguir Dios respecto al hombre, después del pecado de Adán:

a) dejarlo abandonado a su desgracia;
b) perdonarlo sin más, es decir, sin satisfacción adecuada;
c) exigirle satisfacción plena, de acuerdo con la ofensa.

Este último camino le pareció más digno de su Justicia, Sabiduría y Misericordia; así determinó que el Verbo se encarnara y muriera para reparar la ofensa y las demás consecuencias del pecado.

La Redención es para el hombre un misterio, porque no podemos comprender cómo es posible que Dios muera por nosotros. Consta, sin embargo, en todo el Evangelio; y por eso debemos creerla con fe firme, y vivir agradecidos a Dios por tan excelente beneficio.

Por medio de Jesucristo

Cristo se ofreció en nuestro lugar al Eterno Padre, en satisfacción de nuestros pecados. En efecto,

lo. La reparación de una ofensa no se cumple con la sola cesación de la ofensa, sino que requiere una satisfacción.

2o. Esta satisfacción debe procurarla el mismo culpable.

3o. Los culpables éramos los hombres; pero no siendo capaces ni dignos de una adecuada satisfacción, fue preciso que Cristo se pusiera en nuestro lugar.

PASION, MUERTE Y SEPULTURA DE CRISTO

La pasión del Salvador

Está referida en Mt. 6, 26-; Mc. 14, Lc. 22 y Jn. 18
La pasión tuvo lugar en Jerusalén, capital de Judea. En aquel entonces, provincia del Imperio romano, gobernada por Poncio Pilatos.

Empezó por la oración del Huerto. Allí a la vista de los innumerables pecados de los hombres, de los pavorosos tormentos que lo esperaban, y de la inutilidad de sus sufrimientos para muchos, sufrió Cristo congoja y aflicción tan acerba, que le sobrevino un sudor de sangre, y cayó en agonía como un hombre que va a morir.

Luego Judas, traicionándolo, con un beso, lo entregó a sus enemigos. Estos se apoderaron de El y lo llevaron atado como un criminal a casa del gran Sacerdote Caifás.

Cristo compareció a cuatro tribunales: dos religiosos, presididos por Anás y Caifás, donde estaban reunidos los príncipes de los sacerdotes y los escribas (doctores de Israel); y dos civiles: el de Pilatos, gobernador de Judea, y el de Herodes, gobernador de Galilea, a quien lo remitió Pilatos, al saber que Cristo era galileo.

Cristo sufrió toda suerte de oprobios y sufrimientos; fue abofeteado, escupido, tratado como rey de burlas, y paseado por las calles como loco. Por orden de Pilatos fue azotado y coronado de espinas. Luego Pilatos lo condenó a morir, no por creerlo culpable, sino por miedo al pueblo judío que le gritaba: -”Si perdonas a éste, no eres amigo del César” Un. 19, 12).

a) Suplicio de la Cruz

La Crucifixión del Señor se verificó en el calvario. Cristo llevó sobre sus hombros la pesada cruz y varias veces cayó en el camino por su mucha extenuación. Al llegar al Calvario lo desnudaron de sus vestiduras, y tendiéndole sobre la cruz, clavaron sus manos y sus pies con gruesos clavos y lo elevaron en alto.

Tanto entre los romanos como entre los judíos, la cruz era el suplicio más cruel e ignominioso reservado a los criminales vulgares. Cristo quiso padecerlo, para someterse a la mayor afrenta y humillación.

Pero desde que murió Cristo en ella, la Cruz se tornó en objeto de amor, de gloria y de bendición. De amor, porque es el motivo que llevó al Señor a la muerte; de gloria, porque gracias a ella alcanzamos la gloria del cielo; de bendición, porque es fuente de innumerables gracias para el cristiano.

“La cruz sobre el Calvario, por medio de la cual Jesucristo ( … ), deja este mundo, es al mismo tiempo una gran manifestación de la eterna paternidad de Dios, el cual se acerca de nuevo en él, a la humanidad, a todo hombre, dándole al tres veces santo Espíritu de Verdad” (Juan Pablo II, Enc. Redemptor hominis, núm. 9)

b) Sufrimientos de Cristo
Jesucristo padeció múltiples e intensos sufrimientos:

b.1 Todo su cuerpo fue cruelmente herido;

La cabeza, con la corona de espinas, las manos y los pies traspasados con clavos; la cara, por las bofetadas y escupitajos; todo el cuerpo por la flagelación. Sufrió en el sentido del gusto por la hiel y el vinagre que le dieron; el olfato, pues el Gólgota era un lugar de calaveras; el oído, por las blasfemias y las burlas, la vista, al ver a su madre y al discípulo amado, llorando.

Los sufrimientos físicos de su pasión, fueron sumamente intensos y crueles:

-La flagelación; que ordinariamente se realizaba con varas espinosas y garfios de hierro, era dolorosísima; la piel se entumecía al principio, después se desgarraba y por último los azotes caían sobre la carne viva y despedazada;

-La coronación de espinas; eran fuertes y agudas, que penetraron hondamente en su santa cabeza;

-El nuevo desgarramiento de su carne que suponía quitar los vestidos para la crucifixión; como estaban adheridos a la carne, al separarlos se abrían cruelmente todas las llagas; así permaneció a la intemperie de los elementos durante las tres horas de crucifixión;

-El enclavamiento en la cruz; fue suplicio de inconcebible dolor: los clavos al penetrar sus manos y sus pies desgarraron sus nervios y tendones y separaron sus huesos;

-La crucifixión: permaneció varias horas en cruz, posición de suyo muy dolorosa; soportó todo el peso de su cuerpo en sus manos y pies taladrados, sin poderse mover, ni valer en ninguna forma, pues tenía impedidas de movimiento hasta sus manos;

-La sed: causada por todo el desgaste físico y por sus muchas heridas y pérdida de sangre. Para el que tiene heridas el mayor de los tormentos es el de la sed; también lo fue para Cristo.

b.2 Padeció de todo aquello en lo que el hombre puede sufrir:

Además de los acervos dolores físicos, sufrió traición de un discípulo, el abandono de los amigos, la negación de Pedro; padeció por las blasfemias pronunciadas en su contra; en su honor y gloria por las burlas y vilipendios en el proceso y en la misma muerte; en las cosas que poseía, fue de ellos despojado y, por último, en los dolores de su espíritu: la tristeza, el tedio y el temor.

b.3 Padeció de todo tipo de hombres

De gentiles y judíos, de hombres y mujeres, de poderosos y plebeyos, de conocidos y desconocidos.

Santo Tomás de Aquino, apoyándose en el texto de Isaías que dice “Mirad y ved si hay dolor como mi dolor” (Isaías 1, 12) explica por qué el dolor físico y moral de Cristo ha sido el Mayor de todos los dolores:

1) Por las causas de los dolores: el dolor corporal fue acerbísimo, tanto por la generalidad de sus sufrimientos (según dijimos arriba), como por la muerte en la cruz.

El dolor interno fue intensísimo, pues lo causaban todos los pecados de los hombres, el abandono de sus discípulos, la ruina de los que causaban su muerte y, por último, la pérdida de la vida corporal, que naturalmente es horrible para la vida humana natural.

2) Por causa de la sensibilidad del paciente: el cuerpo de Cristo era perfecto, óptimamente sensible, como conviene al cuerpo formado por obra del Espíritu Santo. De ahí que, al tener finísimo sentido del tacto, era mayor el dolor. Lo mismo puede decirse de su alma: al ser perfecta aprendía efícacísimamente todas las causas de la tristeza.

3) Por la pureza misma del dolor: porque otros que sufren pueden mitigar la tristeza interior y también el dolor exterior, con alguna consideración de la mente, Cristo en cambio no quiso hacerlo.

4) Porque el dolor asumido era voluntario.

Y así, por desear liberar de todos los pecados, quiso tomar tanta cantidad de dolor cuanto era proporcionado al fruto que de ahí se había de seguir.

Y de estas cuatro razones, concluye el Santo, se sigue que el dolor de Cristo ha sido el mayor de cuantos dolores ha habido (cfr. S. Th. III; q. 4 6, a. 6)

La meditación de los padecimientos de Cristo, es en extremo útil para el cristiano. En ella se formaron los santos, y tiene la ventaja de ser un libro en que todos, aun los más ignorantes, pueden leer. Allí viendo cuánto nos amó Cristo, nos es fácil encendernos en su amor: “¿Quién no amará al que nos amó de tal manera? (cfr. Adeste laderas).

Los santos -me dices- estallaban en lágrimas de dolor al pensar en la pasión de Nuestro Señor. Yo, en cambio… Quizá es que tú y yo presenciamos las escenas, pero no las “vivimos” (Josemaría Escrivá de Balaguer, Vía Crucis, VIII, I).

c) La muerte de Cristo

Cristo en la Cruz permaneció aproximadamente tres horas, desde el mediodía hasta las tres de la tarde, al cabo de las cuales entregó su espíritu al Padre.

Estando en la cruz, pronunció siete palabras.
La 1a. fue en favor de sus verdugos y de los pecadores: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lc. 23, 24).

La 2a., una palabra de salvación para el buen ladrón. Este, arrepentido, le dijo: “Señor, acuérdate de mí cuando estés en tu reino” (Lc. 23, 43) y el Señor le contestó: “En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”.

La 3a., para dejarnos a Maríacomo nuestra Madre. “Mujer, dijo Jesús a María, señalándole a Juan, y en la persona de Juan a todos nosotros: “Ahí tienes a tu hijo- y luego a San Juan: “Ahí tienes a tu madre” (Jn. 19, 27).

La 4a. fue un hondo clamor hacia su Padre: “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has desamparado? (Mt. 27, 46).

La 5a., una manifestación de la sed que lo devoraba: “Tengo sed” (Jn. 19, 28).

La 6a., el anuncio de que la redención estaba consumada: “Todo está consumado” (Jn. 19, 30).

La 7a., para encomendar su espíritu al Padre: “Padre mío en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc. 23, 46).

Estas últimas palabras las dijo con un gran esfuerzo de su voz, y luego inclinando la cabeza, expiró.

Varios prodigios se verificaron a la muerte de Jesús: el velo del templo se rasgó; el sol se eclipsó; tembló la tierra; hendiéronse las rocas; se abrieron varias tumbas y muchos muertos resucitaron y fueron vistos en Jerusalén. Todas estas manifestaciones de la naturaleza eran otras tantas pruebas de la divinidad de Cristo. Así lo comprendió el Centurión, quien bajó dándose golpes de pecho, y diciendo: “¡Verdaderamente Este era el Hijo de Dios!” (Mc. 15, 29).

La palabra INRI, que se coloca sobre el crucifijo está formada por las iniciales de las cuatro voces Jesús Nazareno, Rey de los judíos (en latín, Jesus Nazarenus Rex Iudeorum).

d) Su sepultura

Dos de sus discípulos, José de Arimatea y Nicodemo, con autorización de Pilatos, bajaron el sagrado cuerpo, lo ungieron con perfumes y lo ligaron con lienzos, a usanza de los judíos; y lo depositaron en un sepulcro nuevo, tallado en la roca.

Cristo quiso ser sepultado para que estuviéramos más ciertos de su muerte; y el hecho de su Resurrección fuera más patente y manifiesto.

En el sepulcro el cuerpo de Cristo no experimentó la más mínima corrupción, cumpliéndose la profecía de David: “No permitiréis que tu Santo experimente corrupción (Ps. 15, 10).

EFECTOS DE LA REDENCION

La Redención tuvo como fin reparar el pecado y los desastrosos efectos que el pecado habla traído al hombre.

La Redención es pues, a un mismo tiempo, una satisfacción o reparación para Dios, y una restauración y rescate para el hombre.

El siguiente esquema hace ver el modo como los saludables efectos de la Redención vinieron a reparar los efectos del pecado.

Encontramos:

En el pecado: En la Redención:

1o. La ofensa a Dios que mancha el alma y la hace merecedora de una pena. La satisfacción de Cristo, que, a) reparó la ofensa,

b) borró la culpa,
c) y remitió la pena.

2o. La degradación del hombre. Se ve privado de la gracia y la gloria. El mérito de Cristo, que, Restauró al hombre mereciéndole de nuevo la gracia y la gloria.

3o. La sucesión al demonio. El rescate de Cristo, que, Nos libertó del poder del demonio.

Veamos entonces que:

a) La satisfacción de Cristo, que reparó la ofensa borró la culpa y remitió la pena.

b) El mérito de Cristo, que restauró al hombre, devolviéndole la gracia y el derecho al cielo.

c) El rescate de Cristo, que nos libertó del demonio

La satisfacción de Cristo

“Creemos que nuestro Señor Jesucristo nos redimió por el sacrificio de la Cruz, del pecado original y de todos los pecados personales cometidos por cada uno de nosotros, de modo que mantenga verdadera la afirmación del Apóstol: “Donde abundó el delito sobreabundó la gracia” (Rom. 5, 20). (Pablo VI, El Credo del Pueblo de Dios, núm. 17).

La satisfacción de Cristo abarca tres cosas: Cristo mediante su muerte reparó la ofensa causada a Dios con el pecado, nos borró la culpa y nos remitió la pena.

Ofensa, culpa y pena son tres cosas diferentes:

a) La ofensa es el agravio que se causa a Dios con el pecado.
b) La culpa es la mancha que el pecado deja en el alma, al despojarla de la gracia.
c) La pena es el castigo que el pecado merece.
Pues bien, la satisfacción de Cristo destruyó este triple efecto:

a) Reparó la ofensa hecha a Dios: “Siendo enemigos de Dios, fuimos reconciliados con El por la muerte de Cristo” (Rom. 5, 10).
b) Borró la culpa: “Nos lavó de nuestros pecados con su sangre” (Apoc. 1, 5).
c) Pagó la pena debida por ellos. “Llevó la pena de todos nuestros pecados sobre su cuerpo en el madero de la Cruz” (I Pe. 2, 24).

Aunque Cristo satisfizo por nuestros pecados en todos los actos de su vida, quiso sin embargo, que tanto sus satisfacciones como sus méritos no produjesen sus efectos sino después de su pasión, refiriéndolo todo a su muerte. Así nos explicamos cómo la Sagrada Escritura aplica al sacrificio de la Cruz todas las satisfacciones y méritos de Cristo.

a) Sus cualidades: voluntaria y completa

La satisfacción de Cristo fue voluntaria, completa, condigna y superabundante.

Fue voluntaria, porque Cristo dio su vida gustosamente, por el amor que nos tenía.

“Fue ofrecido porque él mismo lo quiso”, dice Isaías (53, 7). Y el mismo Jesucristo exclama: “Nadie me arranca la vida, sino que la doy por propia voluntad” (Jn. 10, 18).

Fue completa, porque ella tiene la virtud suficiente para reconciliarnos con Dios y borrar nuestros pecados. “La sangre de Cristo nos purifica de todo pecado” (I Jn. 1, 7).

b) Condigna y superabundante

Una satisfacción es condigna cuando hay proporción entre lo que se debe y lo que se restituye. Es deficiente en el caso contrario.

Por ejemplo, el acreedor que remite una parte de la deuda al deudor, no recibe satisfacción o pago condigno, sino deficiente.
La satisfacción de Cristo fue condigna, porque guardó proporción con la ofensa. Si la ofensa causada a Dios con el pecado es en cierta manera infinita, la satisfacción de Cristo fue de infinito valor.

Hay que tener en cuenta que:

a) La magnitud de una ofensa se mide por la dignidad de la persona ofendida. Así, es mucho más grave la ofensa causada a un superior que la causada a un compañero; y tanto más grave cuanto más alto es el superior. Siendo Dios de majestad infinita, la ofensa hecha a El con el pecado, era en este sentido infinita.

b) La magnitud de una satisfacción a causa del honor ofendido, se mide por la dignidad de la persona que la ofrece. Así cuando se trata de injurias a una nación, no basta la satisfacción que pueda dar uno a título particular sino que se requiere que ella venga del que preside la nación.

La satisfacción de Cristo no sólo fue condigna, sino también superabundante; esto es, pagó más de lo que debíamos.

San Pablo dice que “donde abundó el pecado sobreabundó la gracia” (Rom. 5, 20). En efecto, el pecado no es un acto infinito en sí puesto que procede de una criatura, y la criatura es incapaz de un acto infinito. Sólo puede llamarse ofensa infinita, en cuanto ofende a Dios, Ser infinito.

Por el contrario cualquier acto del Hijo de Dios era infinito en sí, porque procedía de la persona del Verbo.

Jesucristo quiso que su satisfacción fuera superabundante y “copiosa su redención” (Ps. 20, 7) para hacernos comprender la excelencia de tan divina obra, y darnos plena confianza en sus méritos y en nuestro perdón.

Los méritos de Cristo

Cristo no solamente nos perdonó el pecado y la pena por él debida, sino que nos mereció la gracia y el derecho al cielo.

Si la satisfacción de Cristo borra en el hombre la culpa y la pena del pecado, los méritos de Cristo, son una verdadera restauración del hombre, pues le devuelven los dones de orden sobrenatural que el pecado le habla arrebatado.

Veamos, pues, qué méritos alcanzó Cristo, por qué pudo Cristo merecer para nosotros, y cómo mereció.

a) ¿Qué bienes mereció Cristo?

El mérito implica la consecución de un don que no tenemos, pero que nos es debido en alguna manera.

lo. Cristo no pudo merecer para si mismo ni la gracia ni la gloria, porque ya las tenía, y no las podía perder. Para si mismo no mereció sino la glorificación de su Cuerpo, después de haberlo sometido al sufrimiento y al oprobio.

2o. Pero para nosotros sí pudo merecer. El, mediante su pasión y muerte, nos mereció la gracia, la gloria y toda suerte de bienes espirituales.

a) La gracia: “Si por el pecado de uno sólo murieron todos los hombres, mucho más copiosamente la gracia de Dios se derramó sobre todos” (Rom. 5, 10).

b) La gloria: “Tenemos la firme esperanza de entrar en el santuario del cielo por la sangre de Cristo” (Heb. 10, 19).

c) Toda clase de bienes espirituales: “Nos bendijo con toda suerte de bienes espirituales en Jesucristo” (Ef. 1, 3). “El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó, ¿cómo será posible que no nos dé con El todos los bienes?” (Rom. 8, 32).

b) ¿Por qué pudo Cristo merecer por nosotros?
Siendo el mérito un fruto personal, ¿cómo se explica que Cristo mereciera por nosotros? San Pablo lo explica de dos maneras:

1o. Todos los cristianos formamos con Cristo un cuerpo místico, en el cual El es la Cabeza y nosotros los miembros; y es natural que los miembros participen de los bienes de la cabeza. (cfr. Rom. 12, 4; 1 Cor. 12, 12; Ef. 4, 15 y 5, 23).

Santo Tomás se expresa así: “La cabeza y los miembros pertenecen a la misma persona; siendo, pues, Cristo nuestra cabeza, sus méritos no nos son extraños, sino que llegan hasta nosotros en virtud de la unidad del cuerpo místico” (Sent. 3, c. 18, a. 3).

2o. Porque así como toda la naturaleza humana, por estar encerrada en Adán, mereció la privación de la gracia, así toda la naturaleza humana encerrada en Cristo, mereció que la gracia se le devolviera.

Dice San Pablo: “Como todos mueren en Adán, todos en Cristo han de recobrar la vida” (I Cor. 15, 22).

c) ¿Cómo nos mereció Jesucristo estos bienes?
Los méritos de la pasión de Cristo se basan en su amor y en su obediencia.

Por amor y por obediencia a su Padre quiso Cristo someterse al sufrimiento y la muerte; y de ambas virtudes recibió la pasión de Cristo toda la grandeza y eficacia.

Además, convenía sobremanera que la Redención fuera una obra de amor y obediencia. Ya que el pecado del primer hombre fue un pecado de desobediencia fundado en el orgullo. Por amarse el hombre excesivamente a sí mismo, no vaciló en desobedecer a Dios.

La Redención vuelve al hombre a Dios: y debía consistir en un acto de obediencia, por amor.

De esta suerte los infinitos merecimientos de la pasión y muerte de Cristo, se deben principalmente a su amor y a su obediencia.

La Redención nos liberó del poder del demonio

El pecado nos constituyó deudores a la justicia divina; y Dios permitió que, en castigo, el demonio tuviera poder sobre el hombre. Este poder Regó a ser tan grande, que los Padres de la Iglesia, lo comparan a un cautiverio o esclavitud.

Pues bien, Cristo con la Redención pagó la deuda debida a la justicia divina; y en consecuencia cesamos de vernos sometidos al demonio.

Es de advertir que la deuda de justicia que el hombre tenla contraída no era con el demonio, sino con Dios. El demonio por tanto, no tenía ningún derecho de justicia sobre nosotros.

En consecuencia el poder de liberarnos, o de mantenernos cautivos no correspondía al demonio, sino a Dios; así como el poder de dar libertad a un prisionero no corresponde al simple carcelero, sino a aquél por cuya orden estaba preso.

NECESIDAD Y UNIVERSALIDAD DE LA REDENCION

Su necesidad

La Redención, como la Encarnación, no era absolutamente necesaria, pues Dios podía dejar abandonado al hombre, o perdonarlo generosamente.

Pero si era necesaria en el supuesto de que Dios exigiera una reparación condigna. En este caso era preciso que una de las divinas Personas se hiciera hombre y reparara la ofensa causada a Dios, porque sólo un hombre-Dios puede reparar de una manera digna la ofensa cometida contra Dios.

Su universalidad y nuestra cooperación

Es de fe que Cristo murió por todos los hombres, esto es, que se entregó en rescate para que todos se salven.

Aunque de hecho muchos no lo consigan, por no emplear los medios de salvación necesarios.

Calvino enseñó que Cristo no murió por todos los hombres, sino sólo por los elegidos. Lo mismo enseñan los jansenistas, quienes para denotar esta idea no representan a Cristo crucificado con los brazos abiertos, sino casi cerrados.

Esta enseñanza está en contradicción con la Sagrada Escritura. San Juan nos dice: “Cristo es propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino por los del mundo entero (I Jn. 2, 2). Y San Pablo: “Cristo se dio a sí mismo en rescate por todos” (I Tim. 2, 6).

Cuando la Escritura dice que “Cristo murió por muchos”, de acuerdo con el género de la lengua hebrea y los textos ya citados, muchos debe entenderse en el sentido de multitud: Cristo murió por la multitud, esto es, por todos.

Aunque Cristo murió por todos los hombres, no podemos salvarnos sin la cooperación de nuestra parte. Es el mismo Cristo quien nos enseña: “Si quieres entrar en la vida eterna, guarda los mandamientos” (Mt. 19, 17). Y San Agustín dice: “El que te creó sin ti, no te salvará sin ti”. Esto es, sin tu cooperación.

“Este hombre es el camino de la Iglesia, camino que conduce en cierto modo al origen de todos aquellos caminos por los que debe caminar la Iglesia, porque el hombre -todo hombre sin excepción alguna- ha sido redimido por Cristo, porque con el hombre -cada hombre sin excepción alguna- se ha unido Cristo de algún modo, incluso cuando ese hombre no es consciente de ello. Cristo, muerto y resucitado por todos, da siempre al hombre -a todo hombre y a todos los hombres- su luz Y su fuerza para que puedan responder a su máxima vocación” (Juan Pablo II, Enc. Redemptor Hominis, num. 14), cfr. Puebla, núm. 1310.

Los protestantes, en especial Lutero y Calvino niegan la necesidad de cooperar a la gracia, enseñando que sólo la fe justifica; esto es, que ella nos aplica los méritos de Cristo, sin necesidad de cooperación de nuestra parte.

Este es un gravísimo error, que está en evidente contradicción con la enseñanza de la Sagrada Escritura. “La fe sin obras es muerta”, declara Santiago (2, 20). Y San Pablo: “No son justos los que oyen la ley, sino aquéllos que la cumplen” (Rom. 2, 13). Y el mismo Cristo declara que en el juicio final recibirán la recompensa del cielo los que hayan practicado las obras de misericordia para con su prójimo (cfr. Mt. 25, 34).

Aplicación de los méritos

Es necesario, pues, que nos apliquemos los méritos de Cristo mediante los medios instituidos por El con este fin: la fe, los mandamientos, los sacramentos, la oración. Quienes desprecian estos medios no pueden salvarse.

Sería falso afirmar que los méritos de Cristo, por ser de infinito valor, se extienden sin más a todos. Porque aunque sean de infinito valor, son como una medicina, que no aprovecha sino al que se la aplica.

Advirtamos aquí dos circunstancias:

a) Cristo no se contentó con merecernos la salvación, sino que nos dio también la oportunidad de merecerla con nuestros propios méritos. Lo cual es mucho más honroso para nosotros, pues no la recibimos como limosna, sino con cierto derecho a ella.

b) Nuestros méritos no menoscaban los de Cristo, pues de ellos reciben toda su eficacia. Además es indispensable que unamos nuestra satisfacción a la de Cristo, esto es, que expiemos nuestros pecados para poder salvarnos. Y así nos dice: “Si no hacéis penitencia, todos por igual pereceréis” (Lc. 13, 5).

En este sentido debe entenderse la frase de San Pablo: “Completo en mi carne lo que falta por padecer a Cristo” (Col. 1, 24). Esto es, mortifico mi carne para que puedan aplicárseme los méritos y satisfacción que Cristo me alcanzó con sus padecimientos y su muerte.

Conoce en pocas palabras la historia y significado de la Pascua y la importancia de este tiempo en el calendario litúrgico.

La Pascua Judía

Originariamente, sin duda, fiesta semítica del retorno primaveral de la vegetación, común a todas las civilizaciones primitivas, la pascua, por la providencial coincidencia de su celebración con la liberación de Egipto, llegará a ser para Israel el memorial de esta liberación (cf. Éx 12 y 2 Re, 23, 21-23). Se supone generalmente que su nombre viene de pasah, “pasar” en el sentido de dispensar (cf. Éx 12, 23), aludiendo a que el Señor pasa sin herir con sus plagas delante de las cases marcadas con la sangre del cordero inmolado por los hebreos. Más tarde, a la idea de este paso del Señor para rescatar a su pueblo de la esclavitud, se unirá la idea del paso del pueblo mismo que se va llevar tras de si fuera de Egipto hacía el país de la promesa, en el que Israel estará en su casa al estar en la casa de su Dios.

Así, en la reflexión religiosa de Israel, la pascua, con el memorial que pervive en su celebración, evocará la intervención redentora típica por la que Dios ha salvado y reconstruido a su pueblo. Habiéndose hecho inseparables la pascua y el éxodo salvador, el retorno del exilio será descrito como un nuevo éxodo, una nueva pascua (cf. Os 2, 16 ss; Is 63, 7 ss).

Cuando reflexionamos el significado de la celebración pascual judía donde Dios salva y reconstruye a su pueblo, vemos claramente una anticipación de la figura del Salvador, del Mesías que viene a salvar a los hombres y a reconstruir el pueblo, instaurando el Pueblo de Dios.

Pascua Cristiana

En el Nuevo Testamento, san Lucas describirá el anuncio hecho a los discípulos de la muerte de Jesús, en la transfiguración, como su éxodo que debía cumplirse en Jerusalén (9, 31, cf. Jn 13, I al hablar de su paso de este mundo al Padre, en el momento de la pascua). Es probable también que la imagen del cordero inmolado, en Is 53, 7, implicaba desde el principio una referencia pascual. En todo caso, san Pablo describirá la pasión salvadora de Cristo diciendo: “Cristo, nuestra pascua, ha sido inmolado” (I Cor 5, 7).

Así, por una parte, la celebración pascual se convertirá para los cristianos en la celebración de la muerte y de la resurrección del Salvador, y la pascua judía, con todo lo que había significado para los judíos en la primera alianza, será para ellos la fuente principal de su interpretación de la pasión. Ya en la primera epístola de san Pedro vemos superponerse a este tema e1 del bautismo, celebrado de antiguo con preferencia en la noche pascual. Pasado Él mismo de este mundo a su Padre por la cruz, Cristo nos transporta tras Él, no ya simplemente del Egipto material a una tierra prometida que no lo era menos, aunque uno y otra estuvieran ya llenos de evocaciones espirituales, sino “del reino de las tinieblas al reino del Hijo” (Cal 1, 13), que es lo mismo que la entrada en participación de “la heredad de los santos en la luz” (v. 12).

Así el misterio de Cristo, tal como lo explicará san Pablo y como lo celebrará toda la liturgia de la antigua Iglesia, es el misterio pascual, es decir, el que se cumplió en la pascua, que la pascua cristiana conmemora, y que constituye la pascua definitiva de la nueva y eterna alianza.

La parusía de Cristo será finalmente descrita a su vez como el definitivo cumplimiento de esta pascua en la eternidad (cf Lc 22, 16 y Mt 26, 29).

La Pascua en la Iglesia Católica

La Pascua es la fiesta principal, corazón y punto álgido del calendario litúrgico, la llamada “Fiesta de Fiestas” opaca incluso a la Navidad, pues en si en la natividad nació el Salvador y nos llenó de gozo su venida, aún mayor alegría nos causa el cumplimiento de las promesas de Dios al enviarnos a un
Salvador que rescatara a la humanidad entera del pecado.

La fecha de la pascua

La Pascua cambia cada año debido a la relación que tiene con la pascua judía y las diferencias entre el calendario judío y el nuestro.

Los judíos comen el cordero pascual la víspera del 15 de Nisan (el primer mes del calendario judío). Jesús celebró la pascua (la última cena) según la costumbre judía, o sea, el 14 de Nisan, murió en la cruz el 15 de Nisan y resucitó el domingo siguiente, que ese año fue el 17 de Nisan.

El calendario judío es lunar, y el nuestro solar, lo cual complica bastante las cosas. Por ejemplo, el calendario tiene 354 días. Para hacer un ajuste, judíos insertan un mes a su calendario, por orden del Sanedrín (no por algún método definido). Esto dio lugar a numerosas controversias sobre la fecha para la celebración de la pascua.

En los primeros tiempos, los cristianos de origen judío continuaron usando el calendario judío para la pascua: El viernes santo lo celebraban el 15 de Nisan y la pascua de resurrección el 17 de Nisan (fuese o no domingo).
En el resto del imperio romano, sin embargo, se tomó en consideración que Jesús históricamente resucitó el domingo y todos los domingos se celebra a la fiesta de la Resurrección. Por eso se optó por celebrar La Pascua el primer domingo después de la primera luna llena después del equinoccio de primavera. El Primer Concilio de Nicea (325) decretó que la práctica romana debe observarse en toda la Iglesia. Los ortodoxos celebran la pascua otra fecha porque siguen el calendario Juliano (ortodoxo ruso). La fecha de la fiesta de Pascua católica fluctúa entre el 22 de Marzo y el 25 Abril. En referencia a ella se calculan las otras fiestas movibles del calendario litúrgico.

El tiempo de Pascua Explicado

La pascua se celebra por 50 días. Es la fiesta más importante d ela liturgia. Comienza el Domingo de Resurrección y termina en Pentecostés. La cuaresma termina en la tarde del Jueves Santo con la liturgia de la Cena del Señor que da comienzo al Triduo Pascual. El Viernes Santo se hace el “ayuno pascual” que se continúa el sábado santo, preparatorio a la gran celebración pascual. El triduo culmina en la Vigilia Pascual del sábado por la tarde.

Los primeros ocho días de la pascua constituyen la octava y se celebran como solemnidades del Señor.

El agua bendecida en la Vigilia pascual se usa para los bautismos en toda la temporada de pascua.

En el día 40 de la pascua se celebra la ascensión del Señor y los 9 días de la ascensión a Pentecostés (la novena original) son días de intensa preparación para la venida del Espíritu Santo.

Nuestra Madre a través de un mensaje del 7 de Noviembre de 2006, nos ha manifestado Su voluntad de que se construya en la plaza de las apariciones, un lugar especial de devoción, un monumento que cuente con la imágen de nuestro Señor Jesús, Su propia imagen y una Cruz, todo distribuido en una zona determinada de la plaza que coincide con el lugar de sus primeras apariciones en la plaza.

Ahora, ¿que significa para nosotros un pedido de este tipo? Sencillamente nuestro Señor Jesucristo tiene planes para este lugar y es por eso que nos encomienda esta no tan fácil tarea.

En mas de una oportunidad, hemos escuchado en la plaza los comentarios de la gente de que “¡en este lugar hay que levantar una Iglesia!”. Sin dudas que nuestra Santísima Madre y nuestro Señor Jesus se merecen eso y mucho mas, pero Ellos han sido concretos en su pedido para ese lugar y a su vez humildes, ya que esta obra, si bien implica un esfuerzo importante no se compara en lo mas mínimo a la construcción de una Iglesia o Capilla.

Este pedido nos trae a la mente aquel mensaje donde María nos decía sobre Su placita “deseo que vengan a este lugar en peregrinación”, un deseo que poco a poco se va tornando en realidad y a su vez no podemos dejar de pensar en como Ella misma ha bautizado la plaza bendecida por Su presencia: “Lugar de encuentro con Dios”.

Es evidente que Jesús y María tienen grandes planes para este lugar tan particular en la Ciudad de Lanús.

Por eso, es que apelamos a vuestras oraciones desde ya, e ideas que puedan contribuir a cumplir el pedido de María para este Santo lugar.

7 de Noviembre de 2006, a las 19:00hs.
(La Virgen)

“Hijos queridos, hijitos, os agradezco que estéis aquí respondiendo a Mi llamado en el anterior mensaje, estoy aquí para daros Mi bendición Maternal y para pediros que oréis mucho, mucho hijos. Estos son días de decisión y acción y vengo a indicaros el verdadero camino.
Deseo que en el centro de este lugar al que llamo “Lugar de Encuentro con Dios” se eleve un lugar especial de esta forma: En un lugar cercado colocaréis una Cruz de madera de 2 metros de alto al frente, un poco más atrás y a su derecha, a una altura de 1.50m., una imagen Mía de 1.30 y por último un poco más atrás y a Mi izquierda a 2m. de altura, una imagen de mi hijo de 1.30.
En este lugar prometo concederos grandes gracias ya que Dios lo bendecirá. ¡Hijos, pensad, este lugar está bendecido!
Queridos, confesad vuestros pecados, id a la Misa, orad el Rosario todos los días, volved a la Iglesia, orad por mis hijos predilectos, los sacerdotes, orad por la paz del mundo.
¡Dios derrama grandes gracias aquí!
Hijitos, yo estaré de forma especial los días Miércoles y Viernes después de las 5 de la tarde para orar.
Venid a orar a este lugar de encuentro con Dios.
Pequeños corazones, os espero el próximo 7 de Noviembre para orar juntos a Dios en la misma hora!
Os amo pequeños! Amén, amén”.

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