Como todos los dias 7 de cada mes, nuestra Madre nos espera unidos en oración, en este lugar al que Ella misma ha llamado “Lugar de encuentro con Dios”, que tan bendecido esta por Su presencia maternal.
No nos detiene ni la lluvia ni el calor abrazador, María siempre cumple con nosotros y por eso no podemos defraudarle. Hay un relato que siempre nos gusta contar, que sucedió un dia 7 en la plaza, allá por el 2000. Un dia que a diferencia de otros dia 7 se presentaba con una intensa lluvia, a pesar de ello, como todos los dias 7 nos dimos cita en este lugar tan especial. En un momento la gente sacó sus paraguas para resguardarse de la lluvia, fue cuando Marcia pidió a la gente que por respeto cierre sus paraguas, ¡La lluvia era una bendición especial!. Algunos cerraron , muchos no lo hicieron; ¡fué cuando entonces comenzó a llover de costado! Todos se mojaron, Maria quería bendecir a todos a pesar del temor a mojarse de algunos. Quedamos empapados, pero para cuando habíamos terminado el rezo del Rosario ya no llovia y nuestras ropas estaban secas.