Aquí una hermosa oración para esos momentos de perturbación interior.

¡Oh María, tierna Madre y Pastora mía!, en las perturbaciones interiores, en las angustias, dudas y perplejidades, que desgarran mi corazón y ofuscan mi mente, merced a las sombras que proyecta en mí la presencia del lobo infernal que me acecha, socórreme, prodígame tu luz y protección y tus gracias de predilección, divina Pastora mía; fortalece mi fe y alienta mi esperanza, comprometidas a causa de la dolorosa influencia que padezco. Ahora que me encuentro rodeada de espinos, envuelta en nubes y sombras, y arrollada por la furiosa tempestad que la Justicia eterna suscita en mi alma, sé tú mi luz, mi brújula, y condúceme a mi Dios, como piloto que rige la nave por las olas tempestuosas del agitado mar de mi vida. No me dejes, Madre mía, no me desampares, que pereceré sin remedio, si me falta tu protección.
A la sombra de la Cruz estoy segura. María por mí combate; el infierno está vencido.

R. M. Angeles Sorazu