Mensaje de nuestra Madre,
Santa María del Espiritu Santo

2 de febrero de 2000, a las 17,45 hs. mensaje Nro. 64
CAPILLA DE SAN FRANCISCO

(La Virgen no vino vestida como siempre. Esta vez apareció vestida con un pequeño velo blanco sobre su cabeza que le llegaba hasta debajo de los hombros, su túnica era blanca y llevaba un cinturón dorado, y sobre los hombros llevaba un manto muy largo que era como de oro. Estaba parada sobre una nube y, por encima de su cabeza la aureola la formaba un arco iris muy luminoso que destellaba, largaba unas chispitas blancas y brillantes, y lo mismo hacia desde su corazón ; estaba tan luminosa y radiante que su luz lo cubría todo, y por detrás de Ella salían rayos dorados como si fueran rayos
de sol. Estaba muy hermosa y feliz. Sonreía mucho y dijo :

” Bendigo a todos y os amo . Jamás dejéis de orar el Rosario y de alabar a Nuestro Señor Jesucristo” .

Dios mio!!! ¡qué mensaje tan profundo y bello y que fácil de ponerlo en práctica!

Nos bendice y ama a todos por igual, sin excluir a nadie, no dice a este si y a este no, dice a todos.

Luego, continúa: “Jamás dejéis de orar el Rosario…”

Porque será que insiste con el Rosario? ¿Qué es el Rosario?
y claro, según los pensamientos de San Juan Bosco, Santo Domingo y tantísimos Santos, como así también nuestro muy amado Juan Pablo II ó el P. Luis Rivera, en su librito bellísimo de “Rezad el Rosario” nos dan la pista de lo significa el Rosario y así comprender porque Santa María nos aconseja la devoción a esta oración tan completa.

El Rosario no es un invento del hombre, sino que nos ha venido del cielo para el bien de las almas y a través de Santo Domingo allá por el siglo XIII.

Es el arma más poderosa que vencerá a todos los enemigos de nuestra Santa Fé.

En el ROSARIO puede leer un ciego, cuyos ojos están cerrados a la luz del día, pero abiertos a los misterios de la Fé.

En el ROSARIO puede leer el ignorante que no aprendió las letras humanas, pero que bien puede penetrar los misterios divinos.

En el ROSARIO puede leer el enfermo, a quien la enfermedad tiene clavado en su lecho, imposibilitado de trabajar, pero a quien no impide que pueda elevar a la Reina de los Cielos sus fervientes plegarias.

El ROSARIO es un libro que se puede leer de día y de noche, en plena luz o a oscuras, de rodillas o de pie, sentado o caminando……

El ROSARIO es el libro que debéis consultar en vuestras dudas, es el recetario al cual debéis acudir en vuestras enfermedades espirituales, es una carta que debéis estudiar a menudo, para que en las peligrosas travesías de la vida no deis contra algún escollo.

El ROSARIO es un álbum precioso cuyas hojas están impregnadas de perfumes celestiales, como los pétalos de la rosa…..

El ROSARIO es un volúmen de Cánticos Sagrados en cuyas páginas se entonan las glorias de María.

El ROSARIO es una biblioteca en cuyos tomos se lee, se estudia, se medita, se ilustra uno para estar instruído y versado en las ciencias celestiales.

Si queréis que la paz reine en vuestros hogares, en vuestros corazones, y en vuestra patria, rezad en familia el SANTO ROSARIO.

Es la oración más bella, más rica en gracias, y la más agradable a la Santísima Virgen.

Cada cadena del ROSARIO es como un golpe de la obra bendita y milagrosa que hace brotar el agua de la gracia de la piedra viva que es Cristo.

En el ROSARIO se encuentran los atractivos mas dulces, más eficaces para poder unirse con Dios.

El ROSARIO tiene una eficacia irresistible: las deficiencias de la oración vocal, la suple la meditación de los misterios y viceversa.

El valor insuperable del ROSARIO tiene el siguiente secreto: quien medita sus misterios es imposible que no se mejore y no se enmiende de sus faltas.

El ROSARIO es la cadena de oro que nos ata indisolublemente a la Santísima Virgen.

El ROSARIO es el árbol de la vida que resucita a los muertos, sana a los enfermos y conserva a los sanos.

Así como la respiración es señal de vida, así también rezar frecuentemente el SANTO ROSARIO es señal o de que se vive en gracia de Dios o que pronto se recobrará, porque este poderoso nombre e invocación de Maria, tiene la virtud de alcanzar el favor de Dios.

Alabanzas del Rosario

El Rosario es la salvación de los fieles. – Clemente VIII

El Rosario aplaca la justa indignacóon de Dios. – Gregorio XIV

Entre las devociones aprobadas por la Iglesia ninguna más dulce ni más eficaz que el Santísimo Rosario. – San Antonio María Claret.

Con el Rosario, los enfermos recobrarán la salud o no morirán sin los sacramentos. – San Francisco Javier.

El Rosario, es la reina de las devociones. – Beato Alano

El Rosario es el modo de orar que cede en mayor honra de Dios. – Sixto V

Por el Rosario, los fieles empezaron a enfervorizarse en la oración. – San Pío V

El Rosario es una parte y forma de oración, bellísima acomodada a nuestros tiempos, fácil de practicar y muy fructuosa . – León XIII.

¡Cuántos por el Rosario han salido del pecado!
¡Cuántos han llegado a la santidad!
¡Cuantos han conseguido con una muerte dichosa, la salvación eterna! – San Alfonso de Ligorio.

Los Romanos Pontífices nunca han omitido una ocasión para ensalzar con grandes alabanzas el Rosario, – Benedicto XVI

Juan XXIII, escribió una Encíclica sobre el Rosario, recomendando su rezo. Aseguró que el mismo rezaba las tres partes cada día.

Pablo VI afirma que esta hermosa devoción aviva la Fé cristiana con el recuerdo de los sacrosantos misterios de Cristo y de su Madre.

Leyendo sobre el Rosario encontré este texto del P. Luis Ribera que me pareció importante darlo a conocer y dice así:

“La Carta del Rosario”

El Rosario es como una carta que dirigimos a nuestra Patria del Cielo desde el destierro de esta miserable tierra.

El Padre Nuestro que rezamos contiene lo que pedimos en la carta. En ella pedimos que Dios sea alabado y bendecido que nos dé su gracia en este mundo y después la vida eterna; que sepamos hacer lo que Dios quiere de nosotros tal como se hace en el Cielo.

Pedimos también el alimento de cada día, vestidos con que cubrirnos, vivienda donde habitar, trabajo con que ganarnos honradamente la vida.

Además pedimos que Dios perdone nuestros pecados; que no nos deje caer en las tentaciones, con que nos asaltan el mundo, el demonio y nuestras propias pasiones; que nos libre de todos los males, del hambre, guerra y demás.

En el Ave María acudimos a una recomendación o aval, para que Dios escuche nuestras plegarias.

A este fin acudimos a la Virgen Santísima, que es la Madre del mismo Dios y al mismo tiempo Madre nuestra. Ella intercede, ruega por nosotros.

¡Que confianza tan grande hemos de tener de ser escuchados!

El Gloria Patri es como el sobrecito, en el cual ponemos la dirección. La carta va dirigida a Dios, a la Santísima Trinidad de la cual hemos de recibir todos los bienes y sobre todo, el mayor de todos los bienes, que es la eterna salvación de nuestras almas.

Dios no se cansa de leer nuestras cartas; escribamos con frecuencia al Cielo y no nos cansemos nosotros de enviar allá la carta del santo Rosario

Hagamos buena letra, o sea, recemos con atención y fervor, y seremos escuchados.

Evitemos las prisas y distracciones voluntarias.