Somos tan poca cosa, nada en realidad.
Y sin embargo, ¡cuantas vanidades envuelven nuestro temperamento!

Ya Santa María del Espíritu Santo nos dice en un mensaje del 27 de Diciembre de 1999: “Arrodillaos y pedid que se cumplan mis intenciones. Sed humildes de corazón para no herir a éste Niño que sufrió por vosotros. Dejad de lado el odio y la soberbia…”.

María se preocupa por nosotros porque sabe muy bien que el camino hacia la vanidad se comienza a transitar por la falta de humildad, y cuando decimos humildad nos referimos a la verdadera, a aquella que se practica “de corazòn”, ya que hasta un acto o apariencia en principio con cierto aire de humildad puede convertirse, si no vigilamos nuestro espíritu en un acto cargado de vanidad.

Ahora ¿que se entiende por vanidad?, la palabra vanidad deriva de vano que a su vez significa aquello que carece de importancia en su fin mismo, el fin de la vanidad será un producto evanescente o sea que se desvanecera y carecerà de sentido alguno. Se puede decir que la vanidad, es la búsqueda de un fin que aparentemente aumenta nuestro estatus y apariencia pero que al final no solo que no cumple con su objetivo sinó que deja secuelas muy dolorosas y espiritualmente nos van marchitando el corazón y ensordeciendo a las llamadas de nuestro Buen Jesús, ya que la vanidad aumenta y enriquece la soberbia.

Las mas comunes son las vanidades de nuestro cuerpo, o de nuestra capacidad de ganar o tener exito bajo las reglas del mundo. ¡Y nos inflamos como sapos!. Sentimos que somos mas que los demas, que nos admiran, que quieren ser como nosotros, estar cerca nuestro. Y luchamos para lograr ese cuarto de hora de fama, de aplauso, de reconocimiento. ¡Cuanto somos capaces de hacer y resignar por ese minuto de podio, de escenario!. Nos gustan las luces de los reflectores sobre nosotros, que nos miren, que nos adulen. Titulos, honores, ropas, uniformes, galardones, diplomas, modos de caminar y de pararse, cortes de pelo, nuestro lenguaje. Nombrar amigos influyentes, creerse lo suficientemente importante como para ser la voz y representación de otros, ¡Son todas vanidades!

Tambien hay vanidades que estan mas ocultas, que son mas dificiles de reconocer: ser el mas inteligente, el mas perfecto, el que sabe todo, para regocijo intimo. Aunque a veces nos vemos como gente callada y poco visible, pero orgullosos de ser, interiormente, mas que los demas aun en ese aspecto. Si, somos tan ridiculamente vanidosos que hasta nos envanecemos de ser mas humildes que los demas. ¡Vanidosos de nuestra humildad!. La actuamos, posamos en una actitud de humildad vacia, no sincera.

¿Y como nos corrige el Señor?. El, que ve nuestro corazon, nos revuelca por el fango, nuestro fango, el que mas nos duela. Y trata de enseñarnos a vernos como nada, a convivir con nuestra miseria y aceptarla, a vivir con ella. La leccion siempre es dura, siempre viene como una purificacion que nos marca el rumbo, nos quema las impurezas de nuestro espiritu.

¡Bienvenida la adversidad!. La escuela de Jesus nos enseña a ser como El, los mas pequeños en todo, aun en nuestras mas marcadas virtudes, que las tenemos. Dios nos invita a ser autenticos, sinceros, justos, sea esto lo que sea, duela lo que tenga que doler. Si nos toca ser los ultimos, es Voluntad de Dios. Y si nos toca subir al podio, es por merito y para beneficio de la obra de Dios. Nada es nuestro, nada.

Niegate a ti mismo, y me encontraras, porque solo Yo Soy.

Cristo, el Cristo, es el que como Verdadero Dios y Verdadero Hombre tiene todo el merito, porque es el Salvador. Dios Santo y Trino, Rey de todo merito y de todo fruto de la Creacion.

Aprendamos a hundirnos en nuestra nada, a vivir sabiendo que nada somos, que nada es producto de nosotros. Todo proviene de la Gracia de Dios, de Su Misericordia infinita que nos da cuando nos conviene espiritualmente, y nos quita cuando es tambien para nuestro bien. Las crisis de la vida son maravillosas oportunidades de crecer, porque nos enseñan a aceptar nuestras miserias, a abandonarnos al Unico que es fuente de toda Virtud. Cuanto los golpes nos arrebatan esa seguridad que nos hace como verdaderos pavos reales, gallardos y arrogantes frente al mundo, sepamos que Dios esta tocando nuestra alma y dandonos un amoroso tiron de orejas, una leccion de vida que debemos aprovechar. Y que sepamos seguir adelante sin vergüenza, sin ningun sentimiento de inferioridad frente a los demas, porque de nada sirve andar por la vida pretendiendo o tratando ser algo, ya que nuestro dia sera un Viernes Santo o un Domingo de Pascua, segun sea la Voluntad del Señor.

El Cenáculo te recomienda la siguiente bibliografía: “La Imitación de Cristo” de Santo Tomas de Kempis, allí hallarás entre otras cosas muchos consejos para vencer esa tendencia a ser vanidosos que muchos tenemos.

Que el Señor Jesús te bendiga y María Santísima te cubrabajo Su Manto!